OPINIÓN – Observatorio Decide http://wordpress Wed, 31 Oct 2018 00:44:59 -0300 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.28 Mesa redonda de Relaciones Internacionales: “El actual estado de las relaciones internacinales en América Latina: Desafíos y Oportunidades” ../../../mesa-redonda-de-relaciones-internacionales-el-actual-estado-de-las-relaciones-internacinales-en-america-latina-desafios-y-oportunidades/ Wed, 27 Sep 2017 15:22:48 +0000 http://observatoriodecide.lagrafica.cl/wp/?p=35 El día 2 de noviembre de 2016 tuvo lugar la mesa redonda titulada “El actual estado de las Relaciones Internacionales en América Latina: desafíos y oportunidades”. La actividad fue realizada como parte del cierre de las actividades académicas del área de Relaciones Internacionales del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado. Hoy celebramos la publicación de MESA REDONDA DE RELACIONES INTERNACIONALES: “EL ACTUAL ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN AMÉRICA LATINA: DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES” (International Relations Roundtable: The current state of International Relations in Latin America: challenges and opportunities). Participaron como expositores los académicos:

Gonzalo Álvarez Fuentes, investigador asociado del instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat. Doctor en América Latina Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid.

Sébastien Dubé, Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Montreal, académico del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile y profesor de Relaciones Internacionales en la Licenciatura de Estudios Internacionales de la misma Universidad.

Lorena Oyarzún, Doctora en Relaciones Internacionales e Integración Europea por la Universidad Autónoma de Barcelona, académica del área de Relaciones Internacionales en el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile y profesora de Relaciones Internacionales en el Magíster en Ciencia Política de la misma Universidad.

Carsten Schulz, Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Oxford, académico del área de Relaciones Internacionales en el Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile y profesor de Relaciones Internacionales en la Licenciatura y Magíster en Ciencia Política de la misma Universidad.

Shirley Götz, candidata a Doctora en Estudios Americanos por el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile, académica del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado, y profesora en la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales y en el Magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos de la misma Universidad.

Margarita Figueroa, Cientista Política por la Universidad Alberto Hurtado, con especialización en Relaciones Internacionales, experiencia en investigación y análisis de política exterior, defensa y seguridad internacional.

Para leer completo siga el siguiente link:

http://www.encrucijadaamericana.cl/articulos/a9n1/14537_Interior_Revista_Encrucijada_Americana_a9n1.pdf

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Lanzamiento de Libro: ¿Solidaridad o Justicia? Ética y Técnica en la Intervención Social Compleja, de Eugenio Lobo ../../../lanzamiento-de-libro-solidaridad-o-justicia-etica-y-tecnica-en-la-intervencion-social-compleja-de-eugenio-lobo/ Tue, 26 Sep 2017 17:25:19 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=267 El Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado, en conjunto con el Observatorio DECIDE invitan al lanzamiento del libro:

¿Solidaridad o Justicia?: Ética y Técnica en la Intervención Social Compleja.

El autor, Eugenio Fernando Lobo Fernández es Psicólogo de la Universidad Católica de Chile, Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano por la Universidad Alberto Hurtado, y Máster en Psicología Social por la Universidad Complutense de Madrid.

En esta oportunidad, nos acompañaran como comentadores del libro:

Benito Baranda: Psicólogo de la Universidad Católica de Chile, Magíster en Matrimonio y Familia por la Universidad Lateranense de Roma, Doctor en Sociología por a Universidad Comillas de Madrid, y actual presidente ejecutivo de la Fundación América Solidaria Internacional.

María Paz Coloma: Psicóloga de la Universidad Católica de Chile, Magíster en Política Social de la Universidad de Melbourne, y consultora de comunidades de aprendizaje en estudios en la consultora Focus.

Pablo Salvat: Licenciado en Filosofía de la Universidad Católica de Chile, Doctor en Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, Director del Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano, y Director del Observatorio Democracia, Ciudadanía y Derechos DECIDE.

Celebraremos este lanzamiento el día Jueves 28 de Septiembre a las 18:15 horas, en la Sala A28, (Almirante Barroso 10). En las dependencias de la Universidad Alberto Hurtado.

La entrada es liberada. Los esperamos!.

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Tolerancia limitada y el juego de la Posverdad. (José Miguel Vergara). ../../../tolerancia-limitada-y-el-juego-de-la-posverdad-jose-miguel-vergara/ Fri, 14 Jul 2017 19:33:14 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=272 Columna de opinión de José Miguel Vergara, Cientista Político.

Durante los últimos días ha circulado por nuestro país el llamado – o mal llamado – Bus de la “libertad”, acompañado de su promotora Marcela Aranda, quien más que realizar una lectura fidedigna del manual “Orientación para la inclusión de personas lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersex en sistema educativo chileno” y de la circular Nº 0768 del Ministerio de Educación, ha convertido la realidad en una mentira bien contada, o como diría ella “una verdad a medias”.

Marcela Aranda y sus partidarios se han paseado por cada uno de los medios de comunicación de nuestro país estableciendo que el manual para la inclusión de personas LGTBIQ busca, cito: “imponer la ideología de género a los padres de Chile” desplazando así a la Familia – entendida desde sus términos heteronormados – por debajo del Estado. Sin embargo, esto está muy lejos de ser realidad, pues en el mismo documento se establece claramente que el Estado respetará “las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso, de los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la costumbre local, de los tutores u otras personas encargadas legalmente del niño de impartirle, en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección y orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la Convención de Derechos del Niño”,

Es por este motivo que me pregunto, ¿qué es lo que realmente asusta a Marcela Aranda? Y la respuesta está en el mismo documento, bajo el título “¿Qué hacer en caso de que la familia no apoye a un niño, niña y adolescente en el proceso de construcción de su identidad de género u orientación sexual? “, donde se establece conforme a la normativa vigente y a los acuerdos a los cuales Chile pertenece que se debe velar por la integridad física, psicológica y emocional de los niños y niñas trans, salvaguardando de esta forma el interés superior del niño. Pareciera que la verdad de Marcela omite sistemáticamente, la noción de que los niños y niñas no son posesiones de los padres, pues este es sujeto de derechos al igual que tú y yo. Desde esta perspectiva, como ciudadanos, padres y/o tutores no podemos negar a los niños y las niñas sus derechos inalienables, establecidos en la Convención de Derechos del niño de la cual Chile forma parte.

Desde esta perspectiva, la limitación de la libertad – nos diría Rawls – se justifica sólo cuando es necesaria para la libertad misma y el ejercicio de derechos igualitarios. De esta forma, la libertad del intolerante sólo puede ser restringida cuando el tolerante, sinceramente y con razón, cree que su propia seguridad y la de las instituciones de la libertad se hallan en peligro.De esta forma, cabe preguntarnos como sociedad ¿Hasta qué punto podemos tolerar la intolerancia?, desde la filosofía política esta interrogante presenta una posible respuesta. Se establece que existe una paradoja entre la tolerancia y la intolerancia, pues no podemos ser totalmente tolerantes. Como plantean autores como Locke y Rawls, ningún individuo particular tiene derecho a perjudicar a otra persona en sus derechos civiles por el hecho de abrazar otra idea, creencia o religión, pues como sociedad nuestro único anhelo debería ser que todo hombre goce de los mismos derechos que se garantizan a los demás.

Es por este motivo, que adhiero al «derecho» de prohibir la intolerancia, si es necesario por la fuerza de la normativa o la coerción (legítima del Estado). Podemos reclamar entonces como sociedad, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Podemos y deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución por odio, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro, la xenofobia o en este caso la transfobia.

Columna de opinión publicada en El Mostrador. Disponible online en: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/07/14/tolerancia-limitada-y-el-juego-de-la-posverdad/

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De primarias presidenciales, política y fútbol; Chile tras Bachelet (P.Salvat) ../../../de-primarias-presidenciales-politica-futbol-chile-tras-bachelet-p-salvat/ Fri, 14 Jul 2017 15:01:26 +0000 http://observatoriodecide.cl/?p=648 Columna de Opinión de Pablo Salvat.

Las perspectivas del progresismo chileno son complejas. En medio de la crítica ciudadana a las elites, Chile decidirá su futuro, que aún es incierto.

El domingo 2 de julio se realizaron las primarias presidenciales en Chile. En ellas no participan todos los actores políticos del país. Están en las papeletas los tres precandidatos del sector de la derecha chilena, agrupados en la alianza Chile Vamos (Sebastián Piñera, Felipe Kast, Manuel Ossandón), y, por primera vez, realiza primarias el nuevo actor emergente de la escena nacional, el Frente Amplio (FA), con dos precandidatos (Alberto Mayol y Beatriz Sánchez). Al mismo tiempo, estas primarias presentan dos novedades: por primera vez votan chilenos inscriptos en el exterior y, algo no previsto, la política tuvo que competir con un país ultrafutbolizado y que estuvo pendiente del resultado de la selección chilena en la final de fútbol de la Copa Confederaciones, que se jugó en Rusia. Desde el punto de vista político, el gran ausente es el conglomerado gobernante de la Nueva Mayoría (NM). La NM tiene, por primera vez, dos candidatos para la primera vuelta. El primero es Alejandro Guillier, apoyado por el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, el Partido Radical Socialdemócrata , el Partido Comunista y el Partido de Izquierda Ciudadana. La otra candidata es Carolina Goic, que representa al Partido Demócrata Cristiano (PDC). Justo en este momento de primarias, la candidata de la DC está de viaje por Europa y es de particular importancia, qué duda cabe, su paso por Alemania y su reunión con la canciller Angela Merkel.

El perfil de Guillier, apoyado por la centroizquierda de la NM, no es tan fácil de definir. Se trata de un independiente, un periodista que, apoyado por el Partido Radical Socialdemócrata, llegó al Senado por la región de Antofagasta (en el norte de Chile). Fue ese partido el que lo impulsó primero y el que lo apoyó como eventual precandidato del bloque en el gobierno. Posteriormente, el Partido Socialista, su instancia interna máxima, decidió entre Guillier y el ex-presidente Ricardo Lagos, quien no obtuvo el apoyo para seguir en carrera como lo deseaba. Guillier, al igual que Beatriz Sánchez, es un comunicador, con una larga trayectoria en medios, tanto televisivos como radiales. Su nombre le venía bien a la NM en tanto y en cuanto los chilenos y las chilenas han manifestado cada vez más una crítica y un distanciamiento de la elite política. Uno de los motivos más importantes reside en el continuo develamiento de las colusiones establecidas entre el poder económico privado y el Poder Legislativo, amén de irregularidades en las Fuerzas Armadas y de Orden. La desconfianza hacia las instituciones públicas y privadas ha aumentado fuertemente. Ese cordón invisible de conexiones privado-públicas ha tenido importantes efectos en las políticas y legislaciones aprobadas durante estos años.

En este cuadro, la candidatura de un independiente (con afinidad por la centroizquierda), más cercano a la gente, fue bien vista para continuar la obra reformista de la NM. Sin embargo, no es fácil de definir qué tipo de proyecto de país es el que sustenta Guillier. El armado de su comando no ha sido fácil, y en su interior coexiste gente con distintos perfiles, afiliaciones e historias. En buena medida, su ambigüedad se relaciona con su esfuerzo por reconectar con la ciudadanía, sus demandas e intereses, por mostrarse como un candidato alejado de los dictados partidarios (muy desacreditados, por lo demás, en la opinión pública) y, al mismo tiempo, colocar en su comando a personajes del mundo tradicional de la política actual. Esa ecuación no es fácil de resolver, sobre todo con una opinión pública mayoritariamente desconfiada y molesta con los actores e instituciones existentes en lo público y privado. No hay que olvidar que en abril del año pasado solo 13% creía que se gobernaba en función del bien común y del interés general (según Mori-Latinobarómetro). La falta de crédito y el malestar afecta al conjunto del tinglado jurídico-político actual. Obviamente, afecta menos a la derecha y a todos aquellos proclives al orden neoliberal imperante, los cuales, si bien pueden ser también cuestionadores de la situación actual, ven que la solución a las dificultades no pasa por modificaciones en el modelo mismo, sino más bien por su «saneamiento» y su mejor adaptación a las necesidades presentes. Esos sectores votan en estas primarias por Piñera, a sabiendas de sus «lugares» oscuros y de su falta de liderazgo efectivo en el nivel país. Ahora bien, desde el punto de vista programático, la línea gruesa principal de la precandidatura de Guillier está marcada por la continuación, el mejoramiento y quizá la profundización de las políticas con las cuales Bachelet y la NM ganaron tanto la Presidencia como el Parlamento, hace ya casi cuatro años. Esto puede traducirse en el leitmotiv (que abre sus Bases Programáticas): «Más y mejor democracia para el bienestar y la participación: hacia una nueva constitución». Estas orientaciones y políticas, como es sabido, han tenido marchas y contramarchas hasta el día de hoy. Especialmente, en los ámbitos tensionados y delicados de la educación, la salud pública, las pensiones y los pueblos originarios, entre otros. Su mensaje, en este punto, no es todavía plenamente claro en su difusión mediática. Porque, entre otras razones, él y su palabra no pueden escapar así como así de la propia crisis de su coalición de apoyo, dividida hasta el momento en dos.

No es posible hacer predicciones asertivas sobre el futuro de la NM. La actual candidata de la DC no termina de prender (al menos, es lo que indican todas las encuestas) y eso es algo que comienza a inquietar en su propio comando. Se dice en su círculo que agosto será un buen mes para definir las candidaturas en la NM, lo cual deja una puerta abierta a eventuales negociaciones. Por eso no estuvo presente en las primarias de ayer. ¿Qué efecto puede tener esta no comparecencia en primarias? No es posible saberlo a ciencia cierta. Depende mucho de cuál sea la orientación y los intereses desde donde se lean sus resultados. Para unos, como Eugenio Tironi –sociólogo concertacionista–, la ausencia de la NM en primarias es carta de triunfo, porque sus candidatos no se han prestado para el desgaste ni la confrontación interna que estas suponen. Además, según Tironi, participaría muy poca gente, teniendo en cuenta la final de fútbol ya mencionada. Si uno se fijase en el padrón electoral (10 millones de electores habilitados), la abstención sería el factor a destacar de la jornada de primarias. Pero si lo mirásemos desde el punto de vista del fútbol y del desinterés en la política, los 1.800.000 votantes o algo más que se movilizaron el domingo 2 no están nada mal. No es posible, por el momento, sacar mayores conclusiones al respecto. Lo que puede observarse es una mayor actividad del gobierno y de la presidenta Bachelet en la discusión sobre los presidenciables, lo cual trasunta un esfuerzo por apoyar a la NM en los meses previos a las parlamentarias y presidenciales y en los últimos de su gobierno. Con todo, no puede ocultarse que la decisión unilateral del PDC de llevar candidata propia, en función de reafirmaciones de tipo identitario, puede tener impacto en los resultados de las elecciones que vienen y en el futuro de la coalición. El pasado 29 de junio, por ejemplo, la comisión política del Partido por la Democracia (PPD) descartó ir en conjunto con la DC para estas parlamentarias. El timonel del PPD afirmó que harán lista en conjunto con aquellos partidos que apoyan al candidato Guillier. Como se ve, vivimos tiempos «líquidos», en los cuales cada día puede traer consigo una inesperada sorpresa y dar al traste con predicciones de científicos y politólogos.

Publicada en Revista Nueva Sociedad: Disponible online en http://nuso.org/articulo/de-primarias-presidenciales-politica-y-futbol/

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EL ESTRUCTURALISMO LATINOAMERICANO: VALIDEZ Y VIGENCIA EN EL SIGLO XXI (Armando Di Filippo) ../../../el-estructuralismo-latinoamericano-validez-y-vigencia-en-el-siglo-xxi-armando-di-filippo/ Fri, 19 May 2017 19:59:19 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=278 EL ESTRUCTURALISMO LATINOAMERICANO VALIDEZ Y VIGENCIA EN EL SIGLO XXI

Armando Di Filippo

Conferencia dictada sucesivamente en las Facultades de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y de Ciencias Económicas de la Universidad de Rosario, en noviembre del 2016

  1. INTRODUCCIÓN:

América Latina no es una mera agrupación arbitraria de países bajo un rótulo común. Tampoco es una construcción intelectual imaginada en los escritorios de algunos científicos sociales como ha sido el caso con la mayoría de los modelos básicos desarrollados por la teoría económica neoclásica. Lejos de ello, la denominación alude a un conjunto de sociedades realmente existentes, las que revelan ciertas regularidades que son históricamente compartidas por todas ellas. El estructuralismo latinoamericano (E.L.) es una corriente de pensamiento que ha venido estudiando estas regularidades mediante un enfoque que ha dado en denominarse histórico-estructural.  En esta exposición sostendremos la validez y vigencia de estas ideas para comprender los desafíos que enfrenta América Latina en el siglo XXI.

En el marco de este planteamiento, examinaremos el E.L. desde las siguientes perspectivas:

  • Como una visión de mundo que expresa una cierta filosofía de la historia y del cambio social.
  • Como una teoría económica con rasgos propios que, por un lado, se apoya, y, por otro lado, interpela y cuestiona las principales corrientes de pensamiento económico establecidas en la vida académica occidental.
  • Como una economía política que vincula la noción de desarrollo con las nociones de poder a través de una consideración explícita del papel del estado-nación.
  • Como un conjunto de políticas de desarrollo que no han perdido validez para las condiciones específicas de América Latina con especial referencia a Sudamérica.
  1. EL ESTRUCTURALISMO COMO VISIÓN DEL MUNDO Y DE LA HISTORIA

El E.L. recibe influencias del historicismo, del nacionalismo, del marxismo, del institucionalismo y del liberalismo “clásico”.

No es que los autores estructuralistas hayan adherido explícitamente a estas corrientes; pero las visiones del mundo y de la historia del E.L. contienen claramente elementos comunes que también están presentes en aquellas escuelas de pensamiento. Nótese que el E.L. tampoco es una combinación ecléctica de estas diferentes visiones sino que el estudio de la realidad histórica latinoamericana es el que conduce a interpretaciones en ciertos aspectos análogas a otras preexistentes en las ciencias sociales de occidente.

Historicismo: La relación con los autores de la escuela histórica alemana es obvia e inmediata por la importancia decisiva que el estudio de la historia posee para los estructuralistas latinoamericanos. Aparte de las ideas de Friedrich List considerado como uno de los fundadores de la escuela histórica alemana (que serán comentadas más adelante), uno de los miembros más destacados de la nueva escuela histórica alemana ha sido sin duda Max  Weber quien estudió en profundidad la noción histórica y estructural de “capitalismo” y de su “espíritu” (sus fundamentos ético-culturales). Otro autor importante de esta escuela, Werner Sombart consolidó la noción de capitalismo como una categoría histórica esencial para la comprensión de los procesos económicos contemporáneos.

Todos los autores principales del E.L. (Prebisch, Furtado, Sunkel, Ferrer, Pinto) han usado la noción de capitalismo como categoría histórica imprescindible para entender las sociedades occidentales contemporáneas. Por oposición, la teoría  económica académica neopositivista, caracterizada por un abordaje ahistórico, ha rechazado permanentemente el uso de esta noción como herramienta central de conocimiento.

Nacionalismo: Tanto el historicismo como el nacionalismo (vinculados recíprocamente entre sí) influyeron en el enfoque del E.L. En particular, hay enorme afinidad con las ideas de Friedrich List quien no solamente aparece como uno de los padres fundadores del historicismo, sino también como un importante cultor de lo que él mismo denominó el “sistema nacional de economía política” (1856), subrayando un nacionalismo económico por oposición a las visiones económicas liberales de la época. Las implicaciones de política pública que de allí derivan serán comentadas más adelante.

El E.L. ha cultivado lo que podríamos denominar un “nacionalismo latinoamericano” o “latinoamericanismo”. Detrás de esta noción hay una defensa de la idea de liberación contra las estructuras de dominación que desde la fase colonial fragmentaron la región para someterla a los intereses de los centros hegemónicos. En América Latina la integración ha sido una idea fuerza que se remonta a los albores de la vida independiente y entronca con las ideas de Simón Bolívar. Esta posición es un componente esencial de los autores que dieron vida al E.L. no sólo en la esfera de la economía política “desarrollista”  (integración de mercados y estructuras productivas) sino también en la búsqueda de una integración de naciones incluyendo las dimensiones política y cultural. La meta planteada desde un inicio fue alcanzar un mercado común que incluyera todos los factores productivos, incluyendo desde luego la fuerza de trabajo lo que implica necesariamente el abordaje gradual de instituciones políticas y sociales.

Marxismo: Del marxismo el E.L. rescató parcialmente la filosofía de la historia que privilegia  al desarrollo de las fuerzas productivas (progreso técnico en lenguaje del E.L.) como su gran mecanismo transformador.

A diferencia del marxismo originario, el E.L. no  propugna una ruptura irreversible del orden capitalista burgués, sino que examina un proceso transformador reformista, donde no es la lucha de clases un proceso que culmine inexorablemente en la aniquilación del capitalismo. El E.L. ha develado y estudiado una pugna distributiva estructuralmente más compleja y heterogénea, poniendo sus esperanzas y expectativas en un proceso que favorezca a largo plazo la democratización social (Prebisch 1981).

Además, la lectura histórica de la formación social de América Latina se encuadra para los estructuralistas latinoamericanos en el sistema centro-periferia de relaciones internacionales. Marx refiriéndose a la India subordinada en el siglo XIX al Imperio Británico, había afirmado en alguna ocasión que los países subdesarrollados encuentran en los más desarrollados el espejo de su futuro. El E.L. considera que este alineamiento de países, siguiendo una fila donde van transicionando desde menos a  más desarrollados, no es una interpretación correcta de la historia. Por oposición,  lo que se ha denominado “desarrollo” y “subdesarrollo” son dos caras de una misma moneda evolucionando simultáneamente en la dinámica del capitalismo global. El E.L. mira el desarrollo capitalista desde el punto de vista de su impacto sobre nuestras sociedades periféricas y, a partir de esa mirada, construye una gran interpretación histórica de la formación socioeconómica latinoamericana.

Cabe insistir en que el E.L. subraya y privilegia en alto grado el rol de los factores culturales como elemento estructurante de las sociedades latinoamericanas. Al respecto basta con recordar la noción de creatividad cultural profundizada por Celso Furtado uno de los padres fundadores del estructuralismo latinoamericano. No es casual que Furtado haya ocupado el cargo de Ministro de Cultura en el gobierno de Brasil. Las aportaciones de Furtado al respecto establecen conexiones significativas y profundas entre las nociones de progreso técnico y creatividad cultural (Furtado 1978).  Así, para los estructuralistas latinoamericanos la noción de desarrollo que cultivan no se agota, ni mucho menos, en las fuerzas productivas referidas al ámbito económico, sino que abarca las dimensiones culturales.

Desde otro ángulo, en América Latina hay un vínculo obvio entre el tema cultural y las diferentes etnias que a lo largo de su historia han ido poblando América Latina (sociedades prehispánicas, colonización europea, internación de esclavos africanos y asiáticos).  Este sólo dato histórico-cultural es suficiente para entender por qué los modos de producción originados en el desarrollo histórico europeo no son mecánicamente trasplantables a la realidad latinoamericana.

Institucionalismo: De los institucionalistas estadounidenses (en particular Thorstein Veblen y John Commons) los estructuralistas latinoamericanos rescatan la noción de instituciones y la integran con la noción de estructuras. Si bien es cierto que el uso del término instituciones no es tan frecuente en el discurso estructuralista latinoamericano como lo fue en el institucionalismo estadounidense, el mismo está implícitamente presente en el meollo de la noción de estructura social que los estructuralistas efectivamente utilizan y que es de naturaleza multidimensional (no sólo económica sino también política y cultural). Así, la noción de estructura social  examinada por el E.L. es históricamente dinámica, se asocia a las nociones de poder y dominación e incluye una acepción multidimensional de la idea de institución (Prebisch 1981, Furtado 1978, Sunkel 1989).

Liberalismo clásico: El liberalismo en sus versiones originarias está implícitamente presente en el E.L. con sus vertientes económica y política en la medida que las versiones periféricas, tanto del capitalismo como de la democracia, han moldeado históricamente el desarrollo de América Latina.

Respecto del liberalismo económico el E.L. recibió influencias teóricas asociadas a la importancia que otorgó al estudio de la Revolución Industrial y a la introducción de las nociones de excedente, y ganancia (sobre todo en Adam Smith), pero siempre rechazó de manera categórica los dogmas liberales de la “mano invisible” y la autorregulación de los mercados.

Respecto del liberalismo político, el E.L. ha marcado el profundo contraste entre ideales y realidades históricas. En efecto, las naciones latinoamericanas nacen a la vida independiente como repúblicas, rechazando rápidamente algunas pretensiones imperiales y monárquicas de organización interna. Sin embargo los preceptos de “libertad, igualdad y fraternidad” propios de la Revolución Francesa, o los  del gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” (Abraham Lincoln) propios del ideario democrático-popular americano, chocaron desde el inicio de la vida política independiente con la dura realidad oligárquica latinoamericana heredada de la fase colonial y consolidada durante el siglo XIX. El E.L. puso de relieve estos agudos contrastes sociales que, en la práctica, negaron aquellos preceptos democráticos.

Desde mediados del siglo XX, los pensadores del E.L. se aglutinaron y articularon en torno a las ideas de la Comisión Económica para América Latina, organismo integrante de la Organización de las Naciones Unidas (CEPAL-ONU). En este marco institucional absorbieron sus principios y preceptos en favor de la paz, de la cooperación y la negociación internacional, encabezando la lucha contra el subdesarrollo y en favor de los derechos humanos.

En esta segunda versión del liberalismo occidental las ideas más individualistas de la democracia liberal heredada de fines del siglo XVIII, derivaron en la postguerra hacia nuevas formas más “sociales” de democracia en las que, sin perder su rasgo distintivo que es la defensa de los derechos humanos, agregaron toda otra serie de derechos económicos sociales y culturales, que transformaron profundamente los sistemas políticos de Europa Occidental. Este énfasis en los derechos sociales también fue –involuntariamente-  empujado por la Unión Soviética que con su mera presencia desafiaba la existencia misma del capitalismo. Esta versión más “social” de las ideas liberales se pone claramente de manifiesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada en San Francisco (1948) en el marco de la fundación de la ONU.

El Consejo Económico y Social de la ONU fue uno de los mecanismos institucionales a través de los cuales se promovió el apoyo a los países sometidos a instituciones colonialistas o neocolonialistas. La CEPAL formó parte de ese mecanismo de apoyo constituyéndose en un foro de pensamiento donde se gestaron las primeras ideas e iniciativas que conducirían hacia el E.L.

Recapitulación del método histórico-estructural: Los padres fundadores del E.L. registraron el impacto de los poblamientos humanos, de las tecnologías y de las instituciones provenientes de los centros (coloniales y capitalistas) hegemónicos en la conformación de las estructuras periféricas de América Latina.

Entre los trabajos pioneros de encuadramiento histórico  a escala nacional cabe citar los de Celso Furtado (1959), Aldo Ferrer (1963) y Aníbal Pinto (1959).  Todos ellos se enmarcaron en la gran perspectiva histórica del Sistema Centro-Periferia propuesto por Raúl Prebisch desde CEPAL (1949). A escala latinoamericana, Osvaldo Sunkel y Pedro Paz (1970) elaboraron un intento de interpretación histórica del subdesarrollo. También Celso Furtado (1970)  rescató aquella visión para su propia interpretación de la formación latinoamericana (1970).

Todos estos estudios y muchos otros, dieron sustancia y contenidos concretos al enfoque histórico- estructural. En ellos se registran las estructuras sociales rurales con sus haciendas y plantaciones basadas en regímenes laborales serviles y esclavistas. Estos estudios aclararon las condiciones económicas, étnicas y culturales del poblamiento de la región a lo largo del período colonial, junto con las estructuras de dominación derivadas del choque entre las nuevas corrientes demográficas y los pueblos originarios.

El E.L. estudió esta herencia de dominación colonialista,  que continuó bajo formas neocoloniales a partir del siglo XIX. Con la independencia política se instaló y consolidó el capitalismo periférico en América Latina, encuadrando en un marco interpretativo común a las tipologías formuladas por la corriente estructuralista, aplicadas a economías primario- exportadoras: mineras, agropecuarias de clima templado, y agrícolas de clima tropical que, hasta hoy, siguen caracterizando el orden económico latinoamericano. La introducción en América Latina del cambio técnico proveniente de las potencias colonialistas se efectuó en tanto y en cuanto fuera funcional a los intereses de los centros hegemónicos, generando la coexistencia de formas productivas, relaciones sociales y mecanismos de dominación que, de manera conjunta, fueron estudiados a través de la noción de heterogeneidad estructural (Anibal Pinto 1965, 1991, Di Filippo 1981) cultivada en muchos trabajos interpretativos de los pensadores estructuralistas.

El E.L. es la matriz conceptual original, de naturaleza económica, en que se ha ido gestando una Escuela Latinoamericana del Desarrollo (ELD) que abarcó las especificidades culturales y políticas de nuestras sociedades. Todos los autores que contribuyeron a conformar la E.L.D (José Medina Echavarría, Fernando H. Cardoso y  Enzo Faletto, Aníbal Quijano, Rodolfo Stavenhagen, Pablo González Casanova, Gino Germani, etc.) tomaron explícitamente en cuenta el enfoque fundacional del E.L. (Di Filippo 2007)

  • EL ESTRUCTURALISMO LATINOAMERICANO COMO TEORÍA ECONÓMICA

En esta sección consideraremos dos temas: En primer lugar las condiciones epistemológicas de las formalizaciones teóricas -incluyendo su expresión matemática- desarrolladas por el E.L. y, en segundo lugar, las teorías del valor y de la distribución orientadas a explicar los precios de mercado.

Epistemología: estructuralismo histórico versus neopositivismo

Si la búsqueda de la verdad científica consiste en adecuar las interpretaciones teóricas a la realidad exterior que se pretende conocer, un rasgo decisivo del E.L. ha sido el ya mencionado de rastrear la historia para elaborar interpretaciones que la tomen siempre como punto de partida. El E.L. no pretende ajustar los procesos económicos reales a modelos abstractos predeterminados.

Por oposición, los únicos rasgos de cientificidad que reconoce el positivismo neoclásico (Samuelson, Friedman, etc.) son la coherencia lógico-matemática, la compartimentación disciplinaria en el ámbito de la racionalidad instrumental y la verificación empíricamente acotada de las hipótesis propuestas mediante el uso de la econometría y la inferencia estadística.  Esta “verificación” consiste en la capacidad de las teorías para anticipar el futuro (Milton Friedman 1953)  a partir de modelos abstractos fundados en premisas ahistóricas como todas las relacionadas con las tendencias al equilibrio general estable bajo condiciones de competencia perfecta.

En las formulaciones del E.L. no se excluyen (al contrario, se asimilan y aprovechan) varios de los métodos de naturaleza formal-procedimental y econométrica, pero ellos  quedan permanentemente encuadrados en las categorías conceptuales que derivan del estudio histórico sin aceptar las premisas irreales propias de la economía positiva neoclásica. El E.L. no se limita a la racionalidad instrumental positivista propia del enfoque microeconómico. También se proyecta al ámbito de la racionalidad moral (justicia distributiva, democracia, derechos y deberes humanos, etc.) inherente al comportamiento macroeconómico de los Estados democráticos.

En lo que dice relación con las formalizaciones de la macroeconomía el enfoque del E.L. es claramente sistémico (Sunkel y Paz 1970, Castro y Lessa 1970, Sunkel e Infante 2009) y las modelizaciones más utilizadas han sido las matrices de flujos intersectoriales, especialmente las de insumo-producto tipo Leontief, cuyos antecedentes se remontan a los modelos de reproducción simple y ampliada de Marx y a los cuadros soviéticos de balances de la producción.

En el caso de la matriz de Leontief aplicada a las economías capitalistas la demanda agregada comanda y determina los flujos productivos intersectoriales. La composición de esta demanda admite incluir las categorías keynesianas de consumo, inversión, gasto neto del gobierno y saldo neto del comercio internacional. De esta manera el enfoque keynesiano de la demanda final puede integrarse con los modelos de reproducción simple y ampliada de Marx,  con los estudios de Sraffa originados en la corriente de Cambridge, y, por supuesto,  con la matriz de insumo-producto de Leontief (Sunkel y Paz 1970, Pasinetti 1985).

La economía política estructuralista latinoamericana, especialmente a través de los esfuerzos de planificación del desarrollo efectuados en CEPAL-ILPES durante los años cincuenta y sesenta hizo abundante uso de las matrices de insumo producto, tanto para sus planes y proyecciones económicas como para la elaboración de las cuentas nacionales.

Teorías del valor y la distribución orientadas a explicar los precios de mercado:

Respecto de este segundo tema, sugeriremos en esta síntesis la existencia de tres concepciones principales sobre el funcionamiento del mercado y sobre la formación de los precios. Dos de ellas han predominado y se han debatido largamente en la vida académica de los grandes centros hegemónicos occidentales. La tercera puede deducirse o derivarse de la visión de mundo y de la economía política desarrollada por el E.L. En esta sección, solamente se pretende, de manera muy esquemática y resumida, mencionar algunos rasgos esenciales que permiten diferenciar al menos tres posiciones teóricas.

Clásicos y Marx:

Para estas corrientes teóricas el valor de las mercancías se mide en unidades de trabajo. Para Adam Smith se trata del trabajo comandado lo que supone pugnas y negociaciones en los mercados laborales entre capitalistas y trabajadores que afectarán la distribución del ingreso. Para Ricardo y Marx se trata del trabajo contenido en las mercancías producidas. En el enfoque de Marx la valorización de las mercancías tiene lugar en la  trastienda del mercado durante el proceso productivo, mientras que en la esfera de la circulación rigen condiciones de equilibrio que conducen al intercambio de equivalentes o “ley del valor”.  La libre concurrencia de los capitales es la que determina una tasa media de ganancia para todo el sistema. Muchos de los rasgos de la economía ricardiana fueron transferidos a la noción de trabajo abstracto en Marx.

Para los clásicos y Marx las clases sociales se definen por su posición en la estructura de la propiedad y en la distribución funcional del ingreso que de allí resulta: propietarios que perciben rentas, trabajadores que perciben salarios, financistas que perciben intereses y empresarios que perciben ganancias. De allí deriva la estructura social “esencial” del orden capitalista. Marx dicotomizó esas clases sociales, distinguiendo entre los ingresos derivados del trabajo personal y los ingresos derivados de la propiedad. De esta manera pudo plantear con mayor sencillez su teoría de la plusvalía sobre la cual fundó sus nociones de explotación ejercida por el capitalista sobre el trabajador.

En el trasfondo de las ideas de Marx hay obviamente conflictos de poder, dominación y lucha de clases que forman su filosofía de la historia. Pero en lo que atañe a la teoría económica misma formulada en su obra cumbre (El Capital, 1946), se parte de condiciones de equilibrio general de los mercados donde se enmarca su ley del valor (intercambio de equivalentes en el seno de mercados competitivos). De esta manera, en el enfoque de Marx, los mercados capitalistas quedan excluidos como escenarios que con creciente frecuencia, pueden registrar y, en efecto registran, modalidades específicamente mercantiles y financieras de explotación. En suma el fenómeno de la explotación solo se estudia en la esfera de la producción (trastienda de los mercados).

Neoclásicos originarios:

Para esta corriente teórica, el valor de los bienes es una medida de utilidad y escasez. Se expresó matemáticamente para mercados perfectos en equilibrio parcial (Marshall) o  equilibrio general (Walras). En esta interpretación del valor y de la distribución se tomó como punto de partida la metafísica individualista y utilitarista del cálculo marginal y se consideró la distribución funcional del ingreso en el marco de una teoría donde las remuneraciones a los factores productivos expresan sus productividades marginales. Es, de nuevo, la vieja “mano invisible del mercado” traducida al lenguaje matemático del cálculo marginal bajo supuestos extremadamente irreales, que eliminan las complejas asimetrías y pugnas de poder propias de los mercados reales. La teoría de la distribución neoclásica que asocia productividades marginales con remuneraciones de los factores requiere de esas premisas simplificadoras inherentes a la noción de competencia perfecta que ocultan las dinámicas del poder y de la dominación.

Estructuralismo histórico latinoamericano y su teoría de los mercados:

Para el E.L. la “sustancia social” subyacente a la formación de los precios es el poder, y esta afirmación podría considerarse el rasgo definitorio de las teorías del valor y de la distribución del E.L. Esto incluye no sólo el poder productivo que va derivando del cambio técnico sino también las otras formas del poder detentado por actores que ocupan una posición dominante en las diferentes dimensiones de la estructura social. A nivel de América Latina en su conjunto,  y desde la perspectiva de las relaciones internacionales, esta lectura del tema se enmarca en el sistema centro-periferia.

El valor económico es entendido como poder ejercido en los mercados. Esos mercados no son formulaciones abstractas y ahistóricas sino que corresponden a estructuras sociales históricamente determinadas de las que emana dicho poder. Las magnitudes de valor económico se miden en unidades de poder adquisitivo general (flujos monetarios divididos por índices de precios).

La noción de poder económico en el E.L. incluye dos nociones claramente diferenciables, por un lado los diferentes estratos de poder productivo (o productividad) de cuyo crecimiento dependen las ganancias de productividad (frutos del progreso técnico) del sistema económico y, por otro lado, la ejercitación del poder adquisitivo general en los mercados.

Quizá podría definirse el E.L. como una economía política del poder puesto que el comportamiento de los mercados y de los precios es consecuencia de los diferentes juegos de poder que brotan de las fuerzas sociales en pugna. Raúl Prebisch (1981, 75) distinguió entre las formas del poder económico, el poder social, el poder sindical, y el poder político que se concentra en manos del Estado. Todas estas formas de poder sólo distribuyen y redistribuyen el poder productivo general y su dinámica de crecimiento. Prebisch asoció esta dinámica con la pugna distributiva que termina traduciéndose en cambios acontecidos en la estructura de precios relativos, los que a su vez determinan conjuntamente el nivel de precios. De esta manera el proceso inflacionario es también una expresión de las luchas sociales en la esfera distributiva.

Dadas las posiciones y relaciones de poder que brotan de la estructura social, los incrementos en la productividad laboral pueden distribuirse de múltiples maneras (ganancias, salarios, rentas, ingresos fiscales, abaratamiento de ciertos bienes, etc.), pero el fenómeno nuclear y primigenio, “gatillador” del proceso atañe a las estructuras productivas. Luego vienen las formas de apropiación de las ganancias de productividad que dependen de la dinámica de las estructuras sociales y son cruciales en la teoría del valor, de los mercados y de los precios elaborada por el E.L. Además, bajo condiciones de desarrollo, esas ganancias de productividad que incrementan el lucro empresarial son lo que Prebisch denomina excedente económico. (Prebisch 1949 y 1981).

El proceso de formación de los precios relativos tiene lugar a través de las diferentes cadenas de agregación de valor en las diferentes ramas productivas protagonizadas por actores sociales involucrados directa o indirectamente en dichas transacciones. A nivel territorial entre regiones o estados subnacionales las cadenas de agregación de valor también cuantifican esas relaciones de poder (Rofman 1999, 2000). Para el E.L. no hay conexión causal necesaria y directa entre los precios de mercado y las teorías del valor-trabajo o del valor-utilidad consideradas en abstracto y sin referencia a las posiciones de poder que emanan de las estructuras sociales (Prebisch 1948,1981, Furtado 1978, Sunkel 1970, Di Filippo 2009).

En este enfoque el papel del Estado como creador de instituciones formales y del gobierno como formulador de políticas es esencial. El E.L. ha elaborado estrategias de desarrollo en las que ocupan un lugar central las políticas regulatorias y fiscales aplicadas por las autoridades económicas, a través de las cuales se plantea el importante tránsito desde la distribución funcional a la distribución personal o familiar del ingreso, de las que depende en alto grado la composición de la demanda final de bienes de consumo. También las instituciones del Estado y sus políticas son esenciales en la distribución territorial de ingresos entre subregiones. Paralelamente, la cultura y el comportamiento empresarial (por ejemplo “creatividad” versus “rentismo”) influyen fuertemente sobre la magnitud y composición de la demanda de bienes de inversión.

  1. EL ESTRUCTURALISMO LATINOAMERICANO COMO ECONOMÍA POLÍTICA

Una recapitulación

El E.L. toma como punto de partida el anterior diagnóstico histórico-estructural referido a la importancia de las actividades exportadoras de productos primarios, de las cuales derivan muchos rasgos característicos comunes del desarrollo latinoamericano. Es industrialista-desarrollista, porque se planteó el objetivo de promover la industrialización de los países de América Latina como condición básica para asimilar progreso técnico e iniciar un proceso autónomo de desarrollo económico orientado a superar su posición periférica. La visión centro-periferia, que desafía la división internacional del trabajo impuesta por el liberalismo económico, debe atribuirse como hemos visto al economista argentino Raúl Prebisch, Primer Secretario Ejecutivo de CEPAL e inspirador de sus tesis fundamentales.

Si bien uno de los rasgos más característicos de la vasta obra escrita de Raúl Prebisch (1948, 1963, 1970, 1981) ha sido el de no elaborar textos “académicos” donde se puedan encontrar referencias prolijas y precisas a las corrientes de pensamiento que lo inspiraron, no cabe duda de que su propuesta desarrollista encuentra coincidencias y similitudes con el Sistema Nacional de Economía Política de Friedrich List. Éste, a su vez, se inspiró en las ideas industrialistas y proteccionistas del norteamericano Alexander Hamilton, fundador del pensamiento industrialista estadounidense. Un autor que exploró explícitamente estas y otras fuentes fue Aldo Ferrer (1996, 2000) en sus dos tomos sobre la Historia de la Globalización.

Aldo Ferrer, discípulo de Prebisch en la Universidad de Buenos Aires, plasmó muy claramente en su libro “La Economía Argentina” los ejes fundamentales de la economía política desarrollista propia del E.L  aludiendo a las “precondiciones de la economía industrial integrada”. Al respecto planteó que “Las precondiciones citadas se refieren a tres campos fundamentales: la orientación de la política económica, el papel de las fuerzas sociales en el proceso de desarrollo, y finalmente las bases políticas del mismo” (Ferrer 1963, 243). Posteriormente condensó similares ideas en su noción de “densidad nacional”. Este libro alcanzó gran difusión dando lugar a numerosas traducciones y reediciones, la última de las cuales fue elaborada con la colaboración de Marcelo Rougier (Ferrer y Rougier 2012).

Estas corrientes de pensamiento industrialistas-proteccionistas-integracionistas no fueron el resultado de inspiraciones académicas “de escritorio”, sino un reflejo de situaciones históricas análogas por parte de países o regiones que buscaron (¡y lograron concretar!) sus propios caminos de desarrollo económico. Forman parte de largas confrontaciones político-económicas de alcance internacional entre las corrientes librecambistas y proteccionistas que se han venido enfrentando a lo largo de toda la historia del capitalismo.

En sus planteamientos fundacionales, la economía política de CEPAL, inspirada en las ideas de Prebisch, no hizo más que acompañar tendencias industrialistas y proteccionistas surgidas previamente en los países más avanzados de América Latina; las experiencias de industrialización promovidas en Argentina desde comienzos del siglo XX y acentuadas durante el gobierno de Perón, las registradas en Brasil durante el gobierno de Vargas o las de los gobiernos radicales en Chile, son ejemplos relevantes de estas tendencias históricas, de las que CEPAL fue intérprete.

En los años sesenta ante el  desaliento de la industrialización en curso se propusieron reformas estructurales (agrarias y tributarias) con significación distributiva para ampliar los mercados nacionales; se promovió la planificación indicativa del desarrollo como un requisito para aprovechar la ayuda internacional (no sujeta, aún, a las condicionalidades del financierismo posterior).

Dentro de este conjunto de acciones, a instancias de CEPAL se crearon las primeras instituciones de postguerra para avanzar hacia la integración regional dando concreción al ya mencionado latinoamericanismo que caracterizó los planteamientos del E.L. Sin embargo la integración latinoamericana no siempre estuvo presente en los intereses e ideologías de las clases dirigentes de América Latina. El carácter mono-productor y mono-exportador de sus estructuras económicas conspiró contra la diversificación productiva requerida para un intercambio recíproco sostenido y creciente. Por lo tanto existió, y sigue existiendo, un potencial de causación recíproca de carácter virtuoso que ha sido frustrado por los intereses preexistentes: la promoción del proceso de industrialización a escala latinoamericana planteado por el E.L. se convirtió así en una precondición para la integración regional, y ésta, a su vez, en un estímulo esencial para profundizar el desarrollo industrial.

Las poderosas oligarquías  que controlaban y aún controlan las actividades primarias de exportación en América Latina, en connivencia con afines intereses externos de los centros hegemónicos, lucharon sistemáticamente contra los esfuerzos industrialistas que se habían iniciado en diferentes momentos históricos del siglo XX. La inercia institucionalizada de una clase dominante propietaria rentista, siempre dispuesta a eludir obligaciones fiscales y fugar capitales hacia el exterior, terminó predominando sobre la incipiente burguesía industrialista que intentaba nacer a lo largo del siglo XX. Así, se ha mantenido la condición periférica caracterizada por exportación de productos primarios, dependencia, vulnerabilidad económica, heterogeneidad estructural y concentración distributiva.

En el período 1945-1975 mientras CEPAL formulaba sus iniciativas industrialistas,  el keynesianismo fue la economía política dominante en Europa y Estados Unidos. A partir de sus fundamentos macroeconómicos se posibilitó la reconstrucción europea y se legitimó la intervención del Estado en las economías capitalistas desarrolladas (Di Filippo 2013).

Desde mediados de los años setenta del siglo XX,  la decadencia del keynesianismo y de los estados benefactores en los centros hegemónicos coincidió también con cierta pérdida de influencia de las propuestas “desarrollistas” de CEPAL. Surgieron en los centros hegemónicos situaciones de “estanflación” (stagflation) frente a las cuales las prescripciones del keynesianismo no resultaron eficientes. La inflación de dos dígitos de los años setenta, sin precedentes en los centros, fortaleció las políticas monetaristas (Milton Friedman) y favoreció los intereses de los poderes monetario-financieros en detrimento de las políticas fiscales y las regulaciones que habían predominado hasta ese momento. La declaración de inconvertibilidad del dólar invistió a Estados Unidos con los poderes del señoreaje y consolidó aún más el giro “monetarista y financierista” de su política económica.

  1. EL E.L. EN EL SIGLO XXI: ¿OBSOLETO O VIGENTE?

Cabría preguntarse entonces, en función de los objetivos de esta presentación: ¿Los profundos cambios históricos acontecidos en el último cuarto del siglo XX y lo que va corrido del presente  han tornado obsoletos los enfoques del E.L.? ¿Todavía esta corriente interpretativa sigue siendo una fuente de inspiración para las grandes estrategias del desarrollo latinoamericano?

La respuesta que aquí se esboza defiende la validez y vigencia del E.L. El fundamento de todas sus reflexiones es la expansión del poder productivo basado en la asimilación del cambio técnico. Tras la hegemonía de los dos grandes centros occidentales (Gran Bretaña y Estados Unidos) ahora se perfilan los países asiáticos (China en particular) que, siguiendo la misma fórmula (control del progreso técnico y expansión de la productividad) comienzan a tomar el liderazgo. Pero la posición primario-exportadora, periférica y dependiente de América Latina se mantiene (especialmente en el caso de Sudamérica) respondiendo a rasgos históricos que no han logrado ser modificados. De aquí que las lecciones que derivan del E.L. sigan vigentes y válidas, pero bajo nuevas circunstancias y mecanismos  que es necesario tomar en cuenta.

El futuro histórico del capitalismo tal como lo hemos conocido en los últimos doscientos años probablemente se modificará, y no se sabe si lo hará hasta el punto de perder sus rasgos definitorios. Los factores de cambio que ya están operando son la irrupción de los problemas ambientales y el surgimiento de las tecnologías de la información, de la comunicación y el conocimiento (TIC). A mediano y largo plazo el proceso de robotización acentuará la prescindencia de fuerza de trabajo creando futuros problemas de desocupación por el lado la producción y de recesión por el lado de la demanda global. El tema del deterioro ambiental obligará a desarrollar nuevas técnicas de producción y consumo como un imperativo de sobrevivencia. Pero aun admitiendo estos enormes cambios que se avecinan el control de la creatividad y el progreso técnico aplicado a la producción será, cada vez más, la llave maestra orientadora del desarrollo futuro y de las hegemonías a escala mundial. Desde el punto de vista de América Latina esto ratificará la validez de las lecturas interpretativas de la realidad formuladas por el E.L.

También el E.L. es clave para entender y someter a evaluación las actuales tendencias de la economía mundial y regional. Retomando el análisis de la situación actual, en América Latina la financierización de la economía mundial acontecida durante los últimos treinta y cinco años fue acompañada por feroces procesos de endeudamiento en países subdesarrollados o emergentes. El dinero “fácil” y barato disponible a partir de los eurodólares derivados del shock del petróleo, recirculados a través de la mencionada banca transnacional, fue el caldo de cultivo de graves crisis financieras y fiscales por parte de los países endeudados. A través de las condicionalidades y exigencias del FMI y del BM, estas crisis posibilitaron la instalación de las reglas de juego del así denominado “Consenso de Washington” (globalización productiva, desregulación de los mercados, privatización y transnacionalización de bienes y servicios públicos, apertura irrestricta a mercancías externas). Se intensificó así un mecanismo de dominación fundado en el endeudamiento crónico y aplicado a la subordinación económica de las periferias. La deuda pública es así “el caballo de Troya” del poder monetario-financiero global. Todos estos rasgos son bien conocidos por su potencial para echar por tierra una y otra vez a los preceptos de la economía política estructuralista.

A partir de este período, el reemplazo de las prescripciones keynesianas por las estrategias neoliberales corrió paralelo en el tiempo con la Revolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS), favoreciendo la rápida propagación productiva de las corporaciones transnacionales (CT). Esta “deslocalización” corporativa fue el mecanismo utilizado por las CT para enfrentar la creciente competencia asiática, proveniente de países con costos laborales más bajos y enormes coeficientes de inversión (Japón, Corea, Taiwán y más recientemente China) que posibilitaron su rápido crecimiento industrial y una creciente competitividad que resultó incontrastable para las naciones industrializadas de Occidente.

Los estructuralistas latinoamericanos detectaron tempranamente el proceso de globalización del capitalismo protagonizado por las corporaciones transnacionales, especialmente a partir de los años setenta, a medida que las TIC comenzaban a emerger y a propagarse. Osvaldo Sunkel (1972) habló de capitalismo transnacional y desintegración nacional en América Latina.  Celso Furtado habló de estructuras transnacionales empresariales, subrayando que: “las relaciones económicas internacionales evolucionaron en el sentido de una creciente complejidad, al mismo tiempo que el poder coordinador de estas relaciones se desviaba en buena parte de los estados nacionales hacia las grandes empresas” (1979, 27).

La globalización se tradujo en una verdadera “fuga de las CT”  desde los grandes centros industriales de Occidente hacia zonas jurídicamente extraterritorializadas. Proliferaron entonces las zonas procesadoras de exportaciones (maquiladoras) diseñadas para atraer el capital transnacional reduciendo sus costos laborales, ambientales y energéticos. En América Latina estas zonas francas han tenido lugar fundamentalmente en México, América Central y el Caribe, en tanto que en Sudamérica ha seguido predominando la tradicional exportación de commodities y productos primarios con bajo grado de procesamiento industrial.

En un segundo momento, esta reubicación de plantas productivas por parte de las CT se tradujo en crecientes esfuerzos de evasión y elusión tributarias para reducir los costos fiscales soportados por sus casas matrices, dando lugar a la emergencia de “paraísos off-shore” donde se lava el dinero negro.

La creciente financierización de los procesos económicos fortaleció a la gran banca de inversiones. Un caso emblemático es Goldman Sachs cuyos ejecutivos han alcanzado posiciones de liderazgo desde los bancos centrales y los ministerios de finanzas dominando literalmente la política económica de Estados Unidos y la Unión Europea.

No es posible extenderse aquí sobre esta creciente dominación del poder monetario-financiero, pero la complicidad y subordinación de los líderes políticos con la gran banca corporativa resulta cada vez más flagrante y escandalosa. La propagación de prácticas corruptas entre las cúpulas corporativas en connivencia con los líderes políticos se ha institucionalizado e invadido a todas las naciones que participan de la actual arquitectura financiera transnacional. La corrosión y debilitamiento de los regímenes democráticos y de los derechos ciudadanos está siendo una de sus consecuencias más peligrosas (Di Filippo 2016)

Entre los impactos estructurales de largo plazo de esta inflexión histórica iniciada en los años setenta cabe mencionar la parcial pero creciente desindustrialización de Estados Unidos y Europa, así como la pérdida de control fiscal sobre los poderes corporativos transnacionales.  Parafraseando un dicho conocido, “lo que es bueno para la General Motors dejó de ser bueno para los Estados Unidos”. No es casual entonces que Donald Trump el nuevo presidente electo de dicho país (que sigue siendo todavía y por ahora la mayor potencia hegemónica mundial), aún antes de asumir plenamente su cargo haya amenazado a las grandes automotrices estadounidenses con aplicar altos aranceles a sus automóviles fabricados en México y otras zonas procesadoras de exportaciones. Asimismo, está anunciando un vasto plan de obras públicas a ser financiado mediante la captación de créditos que preanuncian una elevación de las tasas internacionales de interés y una valorización internacional del dólar.

Tras un desaforado neoliberalismo de varias décadas, Estados Unidos reconoce tardíamente su pérdida de liderazgo industrial, especialmente frente a China y aparenta resucitar posiciones nacionalistas y proteccionistas (búsqueda de la “grandeza” perdida), que de ser llevadas a cabo, significarían el más grande viraje de la economía política estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial con vastas repercusiones sobre la arquitectura económica, comercial y financiera internacional. Sin embargo, más allá de la retórica electoralista de Trump, su secretario del Tesoro seguirá siendo (igual que en los dos gobiernos anteriores) un alto ejecutivo de Goldman Sachs, y la estructura tributaria favorecerá aún más al 1%  superior de la distribución… Todo parece indicar la instalación de un populismo nacionalista de derecha.

De hecho, lo que estamos presenciando a fines de 2016 es una pugna entre los principios del financierismo neoliberal practicado a escala mundial por la gran banca corporativa y una aparente resurrección de posiciones nacionalistas y proteccionistas tanto en Europa como en el interior de Estados Unidos. Sin embargo distributivamente hablando no se observa ningún rasgo de democratización económica y, sí, claros indicios de chauvinismo, xenofobia, y racismo.

En este mix de estrategias contradictorias, Estados Unidos pretende, hoy, financiar sus esfuerzos de recuperación industrial aprovechando su poder de señoreaje en la esfera monetaria. Con tal fin cuenta con su banco central, la FED, para manipular tasas de interés y tipos de cambio. Es víctima también de posiciones deficitarias y deudoras que pretende superar retomando altas tasas de crecimiento a largo plazo, para lo cual necesita recuperar su liderazgo productivo a escala mundial.

De verificarse este viraje estratégico, el dólar estadounidense se encarecerá rápidamente en las regiones periféricas agravando las eventuales posiciones deudoras y deficitarias que de allí resulten.

Argentina en 2017: neoliberalismo “periférico” versus estructuralismo latinoamericano

Puesto que la presente charla tiene lugar en una universidad argentina, será interesante contrastar la política económica del nuevo gobierno que asumió el mando a fines del 2015 a la luz de los marcos conceptuales propios del E.L. En el análisis que sigue se hace completa prescindencia de los aspectos partidarios o personales del proceso político coyuntural, así como de las imputaciones críticas que podrían efectuarse a los gobernantes, anteriores y actuales, respecto de la moralidad y/o eficiencia en la gestión de sus cargos. Ese aspecto puede ser crucial desde otras perspectivas pero aquí solamente se pretende explorar los rasgos más definitorios de la política económica  que se ha instalado en el país durante 2016,  desde una mirada propia del E.L.

Una evaluación de conjunto permite descubrir un viraje desde una estrategia que era impulsada por la demanda interna, pública y privada, apta para promover la industria interna ayudada por la integración de mercados latinoamericanos (por ejemplo MERCOSUR), hacia otra, que busca impulso en la demanda externa de productos primarios (exportaciones en rubros tradicionales) y en los aportes de los inversionistas extranjeros tradicionalmente orientados hacia esos mismos rubros (por ejemplo vía Alianza del Pacífico).

La estrategia reciente del gobierno se reorienta, así, hacia el clásico modelo primario- exportador  eliminando las cargas fiscales (retenciones) a las exportaciones agropecuarias con las que se financiaba parte del gasto público y de la protección social en la primera década de este siglo. Para recuperar la confianza internacional del mercado de capitales se pagó la deuda a los holdouts (fondos buitres), y se eliminaron los subsidios a las tarifas de servicios públicos reduciendo el poder adquisitivo salarial y aumentando los costos de las MIPYME. Mediante estas y otras señales  “pro mercado global” y “pro empresa transnacional”, el actual gobierno esperaba allanar el camino a una “lluvia” de inversiones extranjeras (o repatriadas con el blanqueo recientemente decretado) que estuvieran dirigidas a la economía real.  De este modo la demanda externa (exportaciones primarias) más las inversiones provenientes del exterior, reemplazaría a la demanda interna proveniente del gasto público y privado en bienes de consumo.

Con la liberalización creciente de las importaciones también se conspira contra la producción nacional. A esto contribuyó la fuerte devaluación de la moneda nacional que favoreció también a los sectores exportadores primarios, y perjudicó a los productores nacionales adquirentes de insumos y equipos industriales dirigidos al mercado interno.

En el marco de las reglas del MERCOSUR el principal estímulo externo a la producción manufacturera argentina provenía de Brasil, pero el viraje neoliberal de este país sumido también en una profunda recesión, y su abandono del ideario integrador latinoamericanista también contribuyen a la actual situación de “estanflación” argentina.

Respecto de la demanda interna, el impacto de estas medidas fue intensamente recesivo porque la redistribución de ingresos desde los sectores asalariados (formales o informales) y desde las MIPYME hacia los sectores empresariales dominantes, redujo el porcentaje del consumo popular sin que se expandieran visiblemente ni las exportaciones primarias ni las inversiones externas. Las primeras están experimentando una finalización del ciclo alcista de productos primarios que había sido promovido por el rápido crecimiento de la economía de China. Por otro lado la esperada “lluvia” de inversiones externas de naturaleza productiva no se está presentando porque el costo laboral y fiscal argentino es muy alto, y resulta preferible orientarse hacia la  inversión especulativa de corto plazo (letras del Banco Central) cuya rentabilidad anual (aún descontada la devaluación de la moneda nacional) es muy superior a la que podría derivarse de inversiones productivas. La recesión con inflación aumenta el déficit fiscal y el gobierno acude al endeudamiento para compensar los desequilibrios macroeconómicos. La actual orientación estratégica hacia el exterior quita importancia al mercado interno y facilita la reducción de los costos laborales de la producción argentina. Así se aumenta la competitividad internacional a costa de una reducción de los niveles medios de vida.

La agudización de la recesión ha ido acompañada de mayor desempleo y subempleo, con la consiguiente intensificación de la pobreza y concentración de los ingresos (Revista Entrelineas número 46, diversos autores).

En suma la economía política que a partir de 2016 ha comenzado a aplicarse no sólo es distinta a los preceptos de la E.L. sino claramente contraria y antagónica a estos. Tiende a premiar las actividades especulativas y rentistas en detrimento de ganancias genuinas de productividad. Tiende a consolidar la posición exportadora de productos primarios y a debilitar abiertamente el aparato industrial y la integración regional que complementaba esa estrategia. La integración que hoy se privilegia (Alianza del Pacífico) favorece a las CT,  busca concentrar la distribución del ingreso y reduce el rol del propio mercado latinoamericano.

A escala macroeconómica se expresa en estas tendencias una apropiación socialmente “cerrada” (en favor de las ganancias corporativas transnacionales) de los eventuales incrementos de productividad que pudieran producirse en el futuro. Se verifica una reducción de los ingresos medios y bajos (salarios más ingresos de las MIPYME) que impulsaban la demanda final. Solamente si esas eventuales ganancias de productividad no se fugaran al exterior  y fueran reinvertidas en nuevas actividades productivas en el interior del país podría aumentar el coeficiente de inversiones respecto del producto. A juzgar por lo acontecido en este primer año, la recesión con inflación (estanflación) continúa.

 En estas condiciones resulta normal un descenso de las recaudaciones tributarias.  Hasta ahora entonces, la estrategia económica desarrollada en este primer año está generando efectos a mediano plazo ya sufridos anteriormente en otros episodios recesivos. Estos acontecimientos vuelven a encadenar al país a su posición periférica, mono exportadora, deficitaria y deudora porque abren la puerta al caballo de Troya del endeudamiento insostenible. No debe entenderse que todos estos males deban adjudicarse a las presentes políticas, sino que ellas agravan antiguos males tales como la especulación financiera, la fuga de capitales, y el retorno a posiciones mono productoras y mono exportadoras.

El tema no tiene solución a escala nacional, y exige un retorno al ideario latinoamericanista,  por lo tanto no enfrentamos un problema solamente económico, sino fundamentalmente político.

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  • (1972), “Capitalismo transnacional y desintegración nacional en América Latina. Buenos Aires, Ediciones Nuevas Fichas.
  • (1978). «La dependencia y la heterogeneidad estructural». El Trimestre 177
  • (1989). «Institucionalismo y Estructuralismo». Revista de la cepal, número 38.
  • Sunkel, O. y P. Paz (1970), Subdesarrollo latinoamericano y teoría del desarrollo, Siglo XXI.
  • Zaiat, Alfredo (2014), Economía a contramano, Planeta-Booket.
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La época de la mentira (P.Salvat) ../../../la-epoca-de-la-mentira-p-salvat/ Tue, 09 May 2017 20:10:33 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=281 Retomamos una columna publicada por El Desconcierto a nuestro académico Pablo Salvat.

Al parecer la época de la mentira y la posverdad en las comunicaciones tiene como uno de sus apoyos el famoso dictum goebbeliano: “miente, miente, que algo queda”. No podemos ya ver a los medios como expresión de neutralidad y objetividad. Desde la caída del Muro el 89 ellos han venido a conformar una alianza férrea con el supuesto triunfo ad eternum del capitalismo financiarizado, el liberalismo y el mercado global y por tanto, la supuesta “objetividad” informativa pasó a mejor vida.

Al parecer esta afirmación de algunos estudiosos no anda tan lejos de la realidad estimados lectores. Seré políticamente incorrecto, aviso de entrada. En el presente las luchas por el poder y los intereses de poder pasan muy importantemente por el espacio mediático. Lo que allí se dice y repite; lo que no se dice y oculta; lo que se calla, se ha vuelto terreno primordial para engañar manipular y crear ciertos estados de ánimo. Algunos le llaman también política de la posverdad. Es decir, nos moveríamos entre la mentira y la posverdad en lo que se ha dado en llamar la “era de la información”. ¿Qué tal? El hecho. La manera uniforme y homogénea de “informar” que han tenido los canales “nacionales” respecto a lo que sucede en la Venezuela de hoy. Al parecer la época de la mentira y la posverdad en las comunicaciones tiene como uno de sus apoyos el famoso dictum goebbeliano: “miente, miente, que algo queda”. No podemos ya ver a los medios como expresión de neutralidad y objetividad. Desde la caída del Muro el 89 ellos han venido a conformar una alianza férrea con el supuesto triunfo ad eternum del capitalismo financiarizado, el liberalismo y el mercado global y por tanto, la supuesta “objetividad” informativa pasó a mejor vida.

Tanto en Chile, como a nivel mundial. Por eso hay que irse con cuidado en los juicios rápidos y emocionales sobre lo que ocurre con la revolución bolivariana y los susodichos opositores en aquel país hermano. La lectura que hacen los medios responde mucho más a ciertos proyectos políticos y creación de estados de ánimo que a intereses de proclamar lo verdadero o de informar verazmente, de manera equilibrada, dejando el juicio para el auditor, espectador o lector. No pues. Fíjese lo que dicen los Diccionarios Oxford respecto al neologismo posverdad: “Relativo o relacionado con circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las emociones y creencias personales”. Que es como decir que las personas prefieren optar, creer en algo o elegir a alguien basándose en sus estados de ánimo, gustos o creencias, por sobre incluso lo que señalan los hechos objetivos más evidentes. Esto es a mi juicio lo que vienen haciendo los mass media poderosos teniendo como objetivo el gobierno venezolano. Se trata de crear una realidad artificial puesta como realidad real, para después, justificar las acciones violentas o intervencionistas (vía OEA, por ejemplo). Esa realidad falsa y creada es la de dar la impresión de que allí habría una “cruel dictadura” como se atrevió a decir el neocandidato de los millonarios, el Sr.Piñera y por cierto, el coro de autoritarios velados que aún existen en nuestro país.

Veamos algunas muestras:
1. La justificación de la invasión a Irak que ha destrozado ese país y que implicó cientos de miles de muertes, se realizó en base a una mentira repetida muchas veces: el gobierno irakí es malo y posee armas atómicas peligrosas. Bueno, ya se sabe que fue un montaje falso urdido para realizar esa invasión y apoderarse de los pozos de petróleo allí existentes.

2. Después, tenemos las invasiones a Afganistán, a Libia, y ahora último, a Siria. Todas ellas, de nuevo, bajo falsos pretexto (implantar democracias liberales o respeto a los derechos humanos) han servido para que los USA y la OTAN tomen posiciones estratégicas en el Medio Oriente. El asesinato de Gadaffi quedó impune. Lo vimos todos en directo. Y, ¿sabe cuál es la realidad hoy de ese país, otrora el de mejor índice de desarrollo humano del norte de África?

3. Chile 1973: ¿Cuál fue la manida repetición del motivo para dar el golpe de Estado? La supuesta implantación de un régimen marxista-leninista del que no habría vuelta atrás. Para ello, entre otras cosillas, se creó el famoso libro blanco, del cual supimos después, fue armado artificialmente por gente ligada a servicios de inteligencia. Pero, mucha gente se lo creyó y por tanto comulgó con el golpe. Y ya sabemos cómo se ha ido develando la verdad histórica lentamente entre nosotros respecto a esos días.

4. Olvidan los medios de manera interesada que desde el inicio de la experiencia bolivariana hubo el intento de frenarla, sabotearla, echarla abajo, por distintos medios: pseudo-legales o violentos. Aquí es donde aparece más clara la paradoja del supuesto interés democrático opositor: ello se hacía a pesar de los claros triunfos electorales de la Vta República y del chavismo, certificados por veedores internacionales por lo demás. No importaba. Si las elecciones las ganan ellos, entonces, no son válidas. Por principio.

5. Usted recordará, también, el ilegal y fallido intento de golpe de Estado contra un legítimo presidente como Hugo Chávez el año 2002. Allí la actuación de nuestra política exterior fue más bien triste, prestándose para darle el apoyo inicial a la intentona golpista.

6. Al día de hoy aún hay sectores recalcitrantes dentro y fuera de Venezuela que no quieren reconocer el triunfo de Maduro en las últimas elecciones presidenciales, de nuevo con veedores internacionales y con un sistema de votación a toda prueba. De nuevo la misma operación: si ganan ellos, entonces el sistema está viciado y no funciona. Pero si ganamos nosotros, entonces si funciona (última elección Asamblea Nacional). Si la Carta Institucional aprobada por amplia mayoría no nos gusta es inválida, pero si puede servir para tumbar un gobierno, entonces si es válida (alegato actual).

7.¿Informaron adecuadamente nuestros adalides de la “libertad de prensa” de las Guarimbas y los muertos que aquella operación dejó y por los cuales está preso el Sr. López? ¿Han informado adecuadamente del asesinato a pedido de uno de los legisladores más jóvenes y prometedores de ese país, Robert Serra?

8. ¿Ha informado nuestra prensa “independiente” de los otros intentos golpistas en Venezuela? ¿Por qué no han abierto sus noticiarios informando sobre esos sucesos alguna vez, no le parece extraño y poco ecuánime? Me refiero a lo que se llamó el “Golpe azul” en febrero-marzo del 2014 y el intento de febrero del 2015 encabezado por algunos militares de la aviación y civiles uniformados, que tenían por objetivo “liquidar” al presidente Maduro y otras personalidades públicas y hacerse del poder.

9.¿Ha informado de manera adecuada nuestra prensa sobre el proceso de diálogo promovido en ese país desde el Vaticano por el mismo Papa Francisco? Un proceso en el que además del Vaticano, participan veedores internacionales, como el expresidente del gobierno español, J.L. Rodríguez Zapatero. ¿Por qué no se informa del estado de ese proceso? ¿De quiénes se oponen a él, de quienes participan un momento y después vuelven a lo mismo, intentar derrocar un gobierno legítimo, mostrando que no tienen un interés real por la convivencia pacífica entre distintos proyectos de país? Todo lo anterior, sin hablar de aquellos proceso de acaparamiento y escondite de bienes fundamentales que realizan los que tienen el poder económico-productivo. Algo de lo cual supimos también por acá.

10. Señalar, además, que algunos de los gobiernos que se han puesto del lado del secretario de la OEA y del Departamento de Estado de los USA, no tienen, por decir lo menos, mucha legitimidad ético-política para andar dando lecciones de política y democracia a nadie. Quizá sea bueno en esto mirar la viga en el propio ojo antes de andar viendo la paja en el del prójimo (algo muy típico de la elite chilena por lo demás). Habría muchas otras situaciones que mencionar, pero por espacio no podemos hacerlo (golpe a Zelaya en Honduras; el golpe blando a Lugo en Paraguay; el intento de golpe a R. Correa en Ecuador; el golpe parlamentario contra Dilma, en Brasil, en fin).

11. Señalar, por último, que mi punto central no es tanto identificar los errores o las equivocaciones que puede tener ese proceso de cambios. De seguro los hay. Lo que me rebela es la parcialidad interesada de los medios, su poca ecuanimidad informativa; la aplicación de la política de la posverdad haciéndola pasar por “hechos objetivos”: un político o un medio pueden mentir tranquilamente y con todo, obtener audiencia o ganar una elección, porque estaríamos en una época en la que importa menos la falsedad que los sentimientos (gustos, creencias) para tomar decisiones sobre la vida en común. Y esto, es preocupante.

Publicada el 10/4/2017

Disponible también en: http://www.eldesconcierto.cl/2017/04/10/la-epoca-de-la-mentira/

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¿Quién domina el mundo? (P.Salvat) ../../../quien-domina-el-mundo-p-salvat/ Tue, 09 May 2017 18:26:26 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=285 Sí. Esta es la pregunta que se hace en uno de sus últimos libros, el prestigioso intelectual estadounidense, Noam Chomsky. Una pregunta que también tendrían que  hacerse los analistas internacionales que pueblan de cuando en vez los canales de televisión y las radios.  Buena parte de ellos relatan los sucesos internacionales como si fuera un partido de fútbol y ellos, los árbitros con neutralidad  pretendidamente científica.

Como si hoy en el tablero mundial cada país pesara lo mismo que los otros y ninguno tuviera especial poder y supremacía. La época de la mentira, la hipocresía y el cinismo,  no es tomada en cuenta por esos analistas. Estados Unidos bombardea Siria (59 misiles), pero qué importa, está justificado; sin embargo, no tienen pruebas de que haya sido el gobierno sirio el que desató el  ataque con gas sarín.

El ritual informativo incluye las lágrimas de cocodrilo de la Sra. Ivanka de Trump por la muerte de niños en ese ataque. Misma actitud tuvo Federica Mogherini, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, quien describió ese ataque como “horrible”, insistiendo en que hablaba en “primer lugar como una madre”.

Dos semanas después,  otro cobarde ataque de Isis o Al-Nusra  (supuestos “rebeldes” y “moderados”), envían a un atacante suicida que se acerca al bus de los refugiados  ofreciendo  galletas y papas fritas para los niños. En ese bus va población de civiles chiíes que huyen muertos de hambre del asedio de los terroristas anti-Assad, armados algunos por Occidente.

Las imágenes que llegaron de ese ataque: cuerpos volados en mil pedazos de bebés y niños envasados en bolsas negras. ¡La foto del fotógrafo llorando por los niños que allí ofrendaron sus vidas, por un conflicto que ellos no han creado, dio la vuelta al mundo. Pero, claro, ese ataque no merecía la consideración de los “sentimientos maternales” ni  de doña Ivanka ni de doña Federica. Ninguna mención ni ninguna lágrima desde la Casa Blanca, la Unión Europea u otros centros de poder.

De las pocas voces distintas,  la del  Papa Francisco, que  calificó a este último como un ataque “innoble” y llamó a orar por “Siria amada y mártir”.

Claro pues, lector/lectora, si estamos  en la nihilista era de la pos verdad, donde se manipula a gusto de los que mandan, el lenguaje y las imágenes: hay muertos por los cuales sí hay que reclamar y llorar si es necesario,  siempre que sean obra de  “los enemigos”; pero hay otros, por los cuales no vale la pena declamar ni llorar, porque son  producto del fuego de nuestros “amigos” (lo que los militares  norteamericanos acostumbran llamar “daños colaterales”).

Bonita cosa, ¿no le parece? Aunque las mismas Naciones Unidas no han certificado que el responsable del ataque con gas sarín  sea el gobierno sirio, Estados Unidos como buen imperio, se adelanta. Porque ellos, lo sabemos a lo largo de nuestra historia “independiente”, están por sobre el derecho internacional y además, por sobre el bien y el mal.

No solo eso. Días después prueban tranquilamente la mayor bomba no nuclear en tierra afgana. Y de nuevo los analistas, en vez de condenar el hecho, se llenan de conversaciones sobre las “cualidades” de aquella poderosa bomba y sus efectos disuasivos.

Ojo, son los únicos que pueden hacer eso a nivel mundial, porque sus intereses “superiores”, son los únicos intereses que están por sobre  todos los demás y deben ser preservados, aunque para eso, tenga que morir mucha gente.

No importa, lo harán por una buena causa, aunque no lo sepan. Bonita cosa, ¿no le parece?  ¿Porqué esos analistas no dicen que Estados Unidos hoy por hoy, no solo es la única superpotencia, sino además que se comporta como un imperio?

Sí, existen países también poderosos, que pueden considerarse potencias, por sus capacidades científico-técnicas, militares, económicas o por su población. Pero el único país con mentalidad imperial, sigue siendo EEUU (bueno quizá también tiene algunas réplicas en Medio Oriente).

¿Se imagina usted algún otro país del mundo invadiendo, lanzando misiles o bombas de calibre contra otro, de un día para otro?

Y eso que Trump  reconoció en su campaña la responsabilidad de Estdos Unidos en una serie de guerras, intervenciones  y derrocamientos de gobiernos  no gratos  para ellos, y prometió, promesas son cualquier cosa hoy en día, sacar a su país de esa lógica guerrera e imperial.  Ya vemos que le duró bastante poco el impulso.

Y lo vamos sabiendo en nuestra América nuevamente. La manipulación  del lenguaje y mediática tiene aquí su asiento también. Se puede ver con  el ascenso   de  gobiernos derechistas, como el de Brasil, corruptos y neoliberales juzgando a otros pretendidamente corruptos, Argentina o Paraguay, por no mencionar a Colombia. Entonces, Estados Unidos vuelve a considerar su doctrina respecto a todos nosotros, no debemos olvidar que somos “su patio trasero”.

Y de nuevo usted ve cómo se planean especiales ejercicios militares desde Brasil,  Argentina, Perú, con el  agrado y apoyo del Ejército estadounidense, obviamente. De nuevo los militares están tomando  protagonismo al alero de su alianza con las élites de poder de siempre.

En Argentina, Macri los intenta liberar del pago de cárcel  por sus felonías y crímenes. Temer, político corrupto y traidor, agasaja a sus FFAA y las vuelve a poner en la órbita de los Estados Unidos.

Dígame, ¿puras casualidades no más del destino? Todos ellos, obedientes castigadores de Venezuela en ese “ministerio de colonias”, como le llamaban a la OEA. Pero no tocan a México, a pesar de su degradante situación. Tampoco a Colombia, donde siguen los asesinatos de líderes sociales por fuerzas paramilitares poniendo en peligro la frágil paz lograda. Países con democracias de cartón, podríamos decir.

Ni a otros lugares que merecerían quizá también las advertencias del inquieto Sr. Almagro.  Pero, bueno, no olvidemos que estamos en la era de la pos verdad.  No pues, a los gigantes del norte no les interesa que América Latina sea más autónoma e independiente en sus políticas, posiciones y decisiones.

Al norte poderoso e imperial no le gustaría ver  a una Latinoamérica unida y forjando criterios de acción en común, más allá de sus diferencias (como sí han podido hacerlo los europeos) y abriendo sus países y mercados a otras potencias del mundo.  Hay que hacer fracasar Unasur, Celac, MERCOSUR, Alba.

Es decir, cualquier instancia de integración regional con criterio latinoamericanista que se pare sobre sus propios pies con dignidad, autonomía  y decencia.  Las palabras del actual presidente del Perú en la Universidad de Princeton este año, son decidoras de esta posición entreguista que retorna a nuestro continente, y que uno podía creer ya de otra época.

Allí manifestó que “EE.UU. se enfoca en aquellas áreas donde hay problemas, como Oriente Próximo. No invierte mucho tiempo en América Latina, pues es como un perrito simpático (sic) que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”.

A excepción, cómo no, de Venezuela y Cuba. La posverdad  y la manipulación  se combinan además, con dosis elevadas de amnesia histórica.

Fíjese que la oposición supuestamente “democrática” de Venezuela, genera violencia y muerte en cada manifestación (más de treinta van desde sus expresiones callejeras de la primera semana de abril, sin contar los heridos y la destrucción de bienes materiales, incluido un hospital de niños), pero nuestros objetivos  medios de comunicación y de prensa, no lo dicen, no lo reconocen y además, tienen el descaro de atribuírselas unilateralmente al gobierno venezolano. Sostienen que Maduro dio un golpe de Estado. Bien curiosa la cosa, ¿no le parece?

Al parecer los que así hablan no han tenido la “fortuna” de vivir ningún golpe de Estado. Los medios no informan que apenas asumió la nueva Asamblea Nacional opositora, lo primero que hizo fue desconocer al gobierno, declararse en rebeldía e intentar derrocarlo lo más pronto posible (el Sr. Allup por ejemplo, decía que se daban un plazo de 6 meses para hacerlo) .

Pasados los seis meses, la Asamblea Nacional acordó realizar en octubre del 2016   de manera ilegal, un juicio político contra el presidente Maduro, juicio que tuvo lugar en una sola sesión y por el cual decidió su destitución y la convocatoria a elecciones en treinta días.

En ninguna de las dos ocasiones, ni la OEA,  ni la prensa “seria”, ni el Departamento de Estado  dijeron algo sobre esa clara ilegalidad.

Bueno señores, entonces ¿quienes son los golpistas, quienes son los que desconocen las instituciones existentes?  Por favor, el cinismo y la hipocresía no tienen límites;  se han convertido en armas de guerra. Parece que se olvida, raro olvido, que el año 2002 ya se intentó un golpe de Estado, en el cual Chávez  fue apresado y asumió por unos días, un señor empresario de presidente. Si no hubiese sido por el apoyo popular que tenía Chávez y la existencia de sectores leales en las FFAA, ese golpe se habría consumado. Con el beneplácito obviamente de la OEA, el Departamento de Estado y algunos  gobiernos latinoamericanos, entre los que se contaba, tristemente, el del “socialista” Sr. Lagos.

Eso que allí se tenía una nueva Constitución, correctamente plebiscitada con apoyo mayoritario de la población y que, el mismo chavismo, había ganado las elecciones también con un enorme apoyo popular y sin irregularidades.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿cuándo los métodos democráticos son correctos y cuándo no?

Cuándo los muertos son seres humanos que ameritan se tenga compasión por ellos y no meros “daños colaterales” en una guerra no declarada? ¿El único criterio de valoración estará válidamente conectado sólo con  intereses de poder y de ambición por riquezas y recursos naturales?

Si así fuese, ¿no estaríamos entonces frente a una degradación y manipulación de la cultura que, reducida a libertad de mercado y  darwinismo social,  termina sustituyendo la verdad por la manipulación de la información,  por la ficción que favorece al poder, para terminar siendo pura propaganda?

Columna publicada el 9/5/2017 en Cooperativa

Disponible también en: http://opinion.cooperativa.cl/opinion/internacional/quien-domina-el-mundo/2017-05-09/065045.html

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¿Del mero reclamo a la acción en común? (Por Pablo Salvat) ../../../del-mero-reclamo-a-la-accion-en-comun-por-pablo-salvat/ Tue, 11 Apr 2017 20:35:56 +0000 https://observatoriodecide.uahurtado.cl/?p=288 Motivos para reclamar  sobran en este país. La sociedad de mercado imperante degrada la condición humana. Hace ya algunos años, y gatillado  por la actuación de algunos movimientos sociales, la ciudadanía parecía despertar del largo letargo y encandilamiento consumista y privatizador al que el miedo y la represión, entre otras cosas, los tenía sujetos desde fines de los setenta.

Como dije, motivos de reclamo sobran, lo que falta es una actuación ciudadana consciente, mancomunada y resuelta para generar transformaciones de veras, que nos permitan volver a vivir en un país decente. A lo mejor un país no tan “rico” en mediciones OECD o índices del Banco Mundial y similares, pero sí, nuevamente un país soberano, justo y  digno.

A la larga lista de colusiones y similares  entre el poder económico y el político, se han sumado los desfalcos en el Ejército (“Milicogate”) y ahora, el enorme robo en Carabineros. Que, al parecer, ya superó los 10 mil millones de dinero público, es decir, de todos nosotros.

Y, ¿qué ha sucedido en la elite política con todo ello? Qué han dicho de importante el poder ejecutivo, el alto mando,  los parlamentarios y el duopolio de la  prensa? La verdad, muy poco para tamaño robo.  Imagínese un robo o desfalco o engaño similar hubiese ocurrido en  países “ejes del mal”, como Venezuela, Cuba o Bolivia por ejemplo.

¿No cree usted que esos desfalcos en las instituciones armadas ameritarían al menos que sus jefes pusieran sus cargos a disposición del poder civil? Acaso aquellos que tienen más responsabilidad en institutos jerarquizados no tendrían que “responder”  por el accionar del conjunto de gente a su cargo? No pues, eso en el Chile del neoliberalismo y el emprendimiento a todo dar, es mucho pedir.

Ellos nada sabían. ¿No son ellos acaso los encargados, entre otras tareas, de mantener alta la moral en sus dirigidos?  Pero, sin embargo, al parecer  la ética  no es  algo que inquiete mucho a las elites de poder, armadas o no.

Incluso  hay mucha gente que ve por ejemplo en las “astucias” o “pillerías” del neocandidato Piñera, una “vivacidad” imitable, porque en este sistema de mercadismo capitalista galopante, y de poliarquía política, es la única manera de trepar, de lucirse, de hacerse rico, de distinguirse de los demás, de “superarlos”: no en humanidad solidaria, claro está; no en trabajo bien hecho; no en cultivo de virtudes; no en ejercicio de una justicia justa.

Es la continuidad del ethos neoliberal, estructuralmente corrupto y desigual que impuso a fuego la dictadura militar y sus aliados políticos, hoy aun en el parlamento y otros cenáculos de poder. Es, para muchos, su principal triunfo: convertir al país en una no-comunidad, en un conjunto de cuasi – zombies  que deambulan todos los días de su casa al trabajo y viceversa (cuando lo tienen),  y que se distraen, lo sabemos, con fútbol y con la farándula  de los/las “importantes”.

El nuestro se ha ido convirtiendo en un país donde cada uno reclama por casi todo. Pero  ese reclamo por ahora es funcional al poder sistémico que nos domina, el cual incluso lo alienta y lo reproduce en sus medios, siempre que quede solo en eso: en ajustes al interior de lo que hay  y no propongan una alternativa más global.   Resulta, por ahora, un reclamo en línea con el individualismo  narcísico,  la novedad de la “pos verdad”  o lo políticamente “correcto”.  Porque a final de cuentas se trata para cada uno de que le solucionen “su” problema, como si  su problema no estuviese ligado al de los otros.

Un mayor empoderamiento individual al parecer no implica por ahora necesariamente una crítica a las estructuras del modelo vigente y su continuidad. Traduce el borramiento por años de la otredad y de la comunidad. De lo público, de lo común y su desvalorización y su reemplazo por el privatismo propietarista (las cosas valen y se cuidan si tienen dueño).

Por  eso se toleran  las expresiones de crítica al sistema mientras sean proferidas sin norte de proyecto, sin lazos colectivos y sin intencionalidad político-transformadora.

Cada vez que sucede lo contrario (estudiantes, pueblo mapuche, pescadores artesanales, No+AFP, por ejemplo), la actitud de esas elites y sus institutos cambia, hay mano dura  y todo se pone más pesado y difícil.

Este ha sido uno de los mayores logros de la dictadura neoliberalista, refundar el ethos nacional, modificarle la mente y la actuación a las mayorías y convencerlas que solo se puede tener otra vida de manera individual o a lo más familiar. El resto no existe o no importa. Gran tarea entonces  para todos aquellos interesados en salir de este sistema, en volver a vivir en una comunidad  donde la ética-política sea la que gobierne, la de crear, generar, cultivar una acción y un pensar en común, desde cada lugar de vida y trabajo, en pos de la nueva república que tanto necesitamos.

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La construcción del horizonte plurinacional: liberalismo, indianismo y nacional-popular en la construcción del Estado boliviano (Dr. Clayton Cunha Filho) ../../../la-construccion-del-horizonte-plurinacional-liberalismo-indianismo-nacional-popular-en-la-construccion-del-estado-boliviano-dr-clayton-cunha-filho/ Tue, 11 Apr 2017 16:12:05 +0000 http://observatoriodecide.cl/?p=625 En el marco de actividades de cooperación entre el Departamento de Sociología de la UAH y el Observatorio DECIDE, se realizó un seminario de investigación con nuestro invitado especial, el profesor Dr.Clayton M. Cunha Filho, de la Universidade Federal do Ceará, Brasil. En esta oportunidad, el profesor Clayton nos mostró los hayazgos de su investigación denominada «La construccion del horizonte plurinacional: Liberalismo, indianismo y lo nacional popular en la construcción del Estado boliviano». Haciendo un exhaustivo recorrido por la historia de Bolivia, el Dr. Clayton expuso las claves de la conformación del Estado boliviano y las características fundamentales, que él identifica como el «Liberalismo-Constitucional, el «Indianismo-Comunitario», y lo «Nacional-Popular», factores que dan origen al horizonte plurinacional y la posterior conformación del Estado Plurinacional Boliviano. Compartimos la presentación en PPT del Profesor Clayton.

(Toda la información contenida en el documento es de exclusiva autoría del profesor Clayton Cunha Filho).

Presentación Horizonte Plurinacional prof. Clayton

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La Crisis de la Civilización Occidental y la Teoría de la Revolución por Fernando Duque ../../../la-crisis-de-la-civilizacion-occidental-la-teoria-de-la-revolucion-por-fernando-duque/ Wed, 08 Mar 2017 16:18:44 +0000 http://observatoriodecide.cl/?p=621 La civilización occidental conformada por Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y países de la Europa Occidental, está entrando en un agudo periodo de inestabilidad y turbulencias. El Reino Unido, recientemente decidió salirse de la Comunidad Europea a mediados del año pasado. Por su parte el magnate inmobiliario Donald Trump, fue electo presidente en los Estados Unidos a fines del año pasado, usando una campaña electoral nacionalista, antiglobalizadora y populista.

Estos extraordinarios eventos, requieren una explicación simple, objetiva y adecuada. ¿Cómo se explica que el Reino Unido haya decidido terminar con su participación en la Comunidad Europea? Esta comunidad se ha puesto ante los ojos del mundo, como un exitoso modelo de integración armónica y pacífica entre países civilizados. Esta comunidad no solo ha impedido por 70 años, las devastadoras guerras que han asolado a Europa por siglos. Esta exitosa comunidad también ha producido un sólido crecimiento económico que ha elevado el estándar de vida de toda la región. Por su parte ¿Cómo se explica el triunfo de Donald Trump? Se pensaba que el periodo presidencial del presidente Obama había conseguido, con éxito, sacar al país de una gravísima recesión económica, y que todo parecía asegurar una victoria aplastante para el partido demócrata, en la pasada elección presidencial.

         La ciencia política es de utilidad para poder responder a estas dos preguntas básicas. A continuación se presentan las ideas de dos pensadores clásicos y de tres pensadores contemporáneos, sobre el tema de las revoluciones. Alexis de Tocqueville señala en su libro que analiza la revolución francesa, que Francia sufrió una terrible y gran declinación y estancamiento económico en el siglo XVII y que este fenómeno fue reemplazado por un acelerado desarrollo económico en el siglo XVIII. Fueron estas décadas de desarrollo acelerado del siglo XVIII y luego una súbita y vital caída en el ingreso en los años 80 de ese siglo; lo que produjo las condiciones objetivas de la revolución. De Tocqueville describe textualmente “…de tal modo que parece que los franceses encontraron su terrible condición mucho más insoportable después de haber experimentado un largo y gradual mejoramiento de su nivel de vida (…) Las revoluciones no siempre son producidas por una decadencia gradual desde lo malo a lo peor. A veces las naciones que han soportado pacientemente y tal vez casi inconscientemente, la más terrible opresión, a veces explotan en rebelión contra el tiránico yugo, en el momento que este aplastante y pesado yugo, se hace más liviano. El régimen que es destruido por una revolución, es casi siempre un régimen que ha producido un mejoramiento en el estándar de vida  con respecto al régimen que lo precedió (…) Opresión y maldad que es pacientemente soportada, cuando ella se percibe como inevitable, de pronto pasa a ser verdaderamente intolerable, cuando la idea de escapar de esta maldad es discutida, analizada y entendida por los oprimidos.” ( [i])

         Por su parte, Carlos Marx, señala que “una precondición para el desorden social masivo, no es la degradación constante y progresiva del proletariado. Las condiciones objetivas y necesarias para una verdadera revolución, se dan cuando el mejoramiento de las condiciones económicas de los trabajadores, es aberrantemente inferior al vergonzoso mejoramiento de las condiciones de vida de los capitalistas. Esta gigantesca desigualdad entre ambos tipos de mejoramiento es lo que produce la tensión social, la privación relativa y la revolución. Un notable y significativo aumento en los salarios de los obreros, presupone un aún mucho más rápido aumento del capital productivo. El rápido crecimiento en el capital productivo trae un igualmente, espectacular crecimiento en la riqueza, la opulencia, los lujos, la satisfacción de las necesidades sociales de ostentación y prestigio radicado en los placeres sociales. De esta forma, aún cuando la satisfacción de los trabajadores ha aumentado, la satisfacción social que este mayor ingreso otorga, ha caído en comparación con la gigantesca riqueza del capitalista. Este fabuloso tipo de opulencia es inaccesible para el trabajador. Nuestros deseos y placeres vienen de la sociedad; por lo tanto los medimos por los estándares de la sociedad y no por la satisfacción real que estos nuevos objetos que compramos nos pueden dar. Los objetos así son de naturaleza social y por lo tanto son de naturaleza relativa”  ([ii])

         En el siglo XX las ideas de de Tocqueville y de Marx fueron adoptadas por el profesor estadounidense James C. Davies. Con ellas construyó su moderna teoría de la revolución. Davies señala que las revoluciones exitosas son sumamente raras, y que ellas sólo ocurren cuando en un periodo prolongado de desarrollo socioeconómico, de repente se da un corto periodo de declinación económica violenta y aguda. Revolución es definida por Davies   como “Grandes disturbios civiles violentos  que provocan el desplazamiento  de un grupo gobernante por otro que tiene un mayor apoyo popular”. El efecto más importante en la mente de la gente, es que en el largo periodo de desarrollo se produce la expectativa que el sistema político tiene la habilidad continua para satisfacer las necesidades que siempre siguen creciendo. En el corto pero drástico  periodo de colapso económico, se produce un estado mental de extrema ansiedad, angustia y frustración. Todo esto ocurre cuando la realidad, verdadera y manifiesta, rompe brutalmente con las expectativas previamente anticipadas. El estado real y actual de desarrollo socioeconómico es mucho menos significativo e importante que las expectativas de progreso pasado y que ahora están brutalmente bloqueadas. Se teme con terror y angustia que este bloqueo continúe en el futuro. (Estas son las condiciones objetivas de la revolución)

         La estabilidad y la inestabilidad política son últimamente dependientes de un “estado mental” o conciencia de la sociedad.   Gente satisfecha o apática y que son evidentemente pobres, en términos de bienes, estatus social y poder económico, pueden permanecer políticamente quietas si ellas tienen una “falsa conciencia”.*  En cambio los pobres insatisfechos, pueden iniciar una revolución y los ricos oponerse a la misma.  Es el estado de las mentes insatisfechas en extremo lo que crea la conciencia revolucionaria, y esta produce revoluciones. La entrega a las masas empobrecidas de “adecuada” o “inadecuada” cantidad de comida, igualdad o libertad, es un tema secundario. En realidad, y esto es lo importante, debe crearse una inteligente agregación de fuerzas entre gente intensamente insatisfecha y frustrada. Estos individuos insatisfechos, puede que difieran en su grado de frustración, en sus objetivos, en su bienestar y su estatus. Sólo están de acuerdo en que la situación no da para más. Individuos bien alimentados, bien educados, y de alto estatus social, y que se rebelan,  aún cuando los verdaderamente explotados permanecen pasivos y apáticos, lo más que podrían alcanzar, con éxito, es sólo un golpe de Estado. Por su parte, los pobres de verdad, cuando se enfrentan con la sólida oposición de gente rica, con alto estatus y poder; por lo general son derrotados en sus esfuerzos revolucionarios. Esto les pasó a los campesinos anabaptistas cuando ellos fueron derrotados por los nobles alemanes en 1525 y esto le pasó también a los rebeldes de Alemania Oriental, cuando ellos fueron derrotados por la poderosa elite comunista en 1953. ** En conclusión, para Davies, las revoluciones no ocurren en sociedades sumidas en la extrema pobreza. Los males que parecen ser inevitables, sólo pueden ser resignada y pacientemente soportados. Esto es así pues las energías físicas y mentales de los pobres super explotados son totalmente utilizadas en el crucial proceso de mantenerse con vida.  Ellos pasan su vida pensando en alimentarse. El alimentarse es lo único que importa. En casos extremos, los pobres con hambre permanente, se retiran de la vida colectiva y sólo se dedican a tratar de conseguir su alimento. Cuando la situación se hace menos crítica, los individuos pobres se vuelven hacia sus familias y las transforman en una unidad de solidaridad mínima. Para estos individuos, lo único que importa es la familia. Este es el famoso síndrome de familismo amoral estudiado por Banfield.* Las comunidades locales pobres, sobreviven gracias a la unión de varias familias. Las familias actúan juntas para tratar de asegurar su supervivencia. Esta fue la triste vida  que se experimentó en la frontera (entre zonas pobladas y zonas salvajes) estadounidense entre los siglos XVI y XIX. Esta miserable vida en forma más atenuada, sigue aún en las comunidades apartadas y rurales del país. Esta dura vida explica el bajo nivel de participación política que este sector demuestra en la sociedad. La preocupación  con la sobrevivencia física es una fuerza que milita poderosamente contra la creación de una comunidad políticamente activa y participativa. Aún en zonas industriales, este familismo amoral, es un tremendo obstáculo para sustituir la falsa conciencia por una conciencia verdaderamente revolucionaria. Así esta pobreza extrema, lejos de crear individuos revolucionarios, crea generalizado aislamiento, individualismo, soledad, desconfianza, resignación y exagerada apatía política.

         Cuando existe la opción de perder las cadenas o perder la vida, la gente pobre y marginada, siempre elige mantener las cadenas. Sólo cuando las cadenas se han aflojado un poco, y se da la oportunidad de desatarlas sin perder la vida; entonces puede crearse una etapa proto-revolucionaria. Se usa el término proto-revolucionario, pues el ambiente de descontento se puede disipar antes que estalle la violencia. Una rápida recuperación de una profunda crisis económica, con frecuencia puede sacar todo el vapor de la caldera revolucionaria. Es necesario destacar que la lenta concesión de una larga cadena de pequeñas reformas favorables a los pobres, ha sido la historia política de Inglaterra, desde el inicio de la revolución industrial. Esta astuta y hábil política por parte de los ricos, ha sido capaz de disminuir, la frustración masiva y extrema que invariablemente se necesita para producir una revolución verdadera.

         Una conciencia revolucionaria o estado de mente revolucionario, requiere la real esperanza de mayores oportunidades futuras para satisfacer las necesidades no satisfechas tanto físicas como culturales y sociales. Así como también la esperanza de igual dignidad y justicia para todos. Aquí el ingrediente básico para formar la conciencia revolucionaria es el vago o específico miedo que los avances efectivamente ganados después de un largo periodo de tiempo, ahora serán rápidamente perdidos. Este miedo básico no se produce si se da la oportunidad de seguir satisfaciendo necesidades emergentes. El terrible miedo se hace patéticamente presente cuando el gobierno de turno suprime, o es acusado de suprimir la oportunidad de satisfacer estas necesidades vitales.

         Davies presenta un modelo que gráficamente describe su teoría de la revolución.  En la columna vertical de este gráfico se ubica el grado de satisfacción de necesidades vitales. En el eje horizontal se ubica el factor tiempo. Se forma así un gráfico, donde del punto cero  nacen dos líneas que paralelamente suben hacia la parte superior del gráfico. Una primera línea señala la esperanza de satisfacción de las necesidades en referencia. La segunda línea paralela indica el nivel real de satisfacción alcanzado.  Las dos líneas paralelas (la esperada y la real) crecen y se mueven a una velocidad similar en el tiempo. No obstante, la línea de las expectativas y esperanzas, es siempre mayor que la línea que señala el verdadero y real grado de satisfacción obtenido con respecto a estas necesidades.  En otras palabras, se da siempre un espacio (o gap) entre estas dos líneas. Es así como la líneas de expectativas o esperanzas es siempre superior a la línea de la realidad. Pero esta brecha es tolerable, ya que ambas suben en forma paralela. No obstante, si se produce una inesperada y grave crisis económica, la línea de satisfacción real de necesidades, llega a un punto donde drásticamente paraliza su crecimiento y se desploma. Como la línea de las expectativas sigue subiendo, la brecha entre lo deseado o esperado y la triste realidad son ahora, penosamente enormes. La línea de satisfacción real de necesidades se desploma y así poco tiempo después, surge una situación realmente revolucionaria o lo que en términos técnicos se llama “condiciones objetivas de la revolución”

Satisfacción de Necesidades


           

            El profesor Davies usa su teoría para discutir con profundidad la revolución rusa de 1917, y la revolución egipcia de 1952. En el caso de Rusia señala, que se da un largo periodo de crecimiento económico que va de 1860 a 1904. O sea un periodo de 45 años de crecimiento. No obstante, la guerra con Japón de 1904, produjo una gran crisis económica y el ingreso real empezó a bajar y esta declinación se extendió por 12 años. Los años de 1915 y 1916, fueron particularmente desastrosos, ya que millones de vidas humanas se perdieron con la lucha contra el ejército alemán en la primera guerra mundial. El año de 1917 fue un punto crucial en esta catastrófica caída del ingreso, y ella creó las condiciones objetivas para la exitosa revolución bolchevique iniciada en octubre de ese mismo año.

         En el caso de la revolución egipcia, un largo proceso de desarrollo económico se inició en 1920, y este crecimiento duró hasta 1945. No obstante, una severa crisis económica se inició en 1946, luego vino la desastrosa guerra con Israel y que terminó por perderse en 1948; todo esto creó las condiciones objetivas para la revolución que se produjo en 1952 y que puso punto final a la monarquía.

         Davies también discute la revolución estadounidense de 1776 y la revolución francesa de 1789. En ambas revoluciones se produce un largo periodo de crecimiento económico sostenido, seguido por un corto y catastrófico periodo de crisis económica, que creó las condiciones objetivas necesarias para la revolución. También discute la gran crisis de 1929 en los Estados Unidos.  Aquí se da el mismo fenómeno de un largo periodo de rápido crecimiento económico, seguido por un corto periodo de gravísima crisis económica. El producto bruto nacional para 1932, cayó a los niveles que este producto tuvo en 1916. El ingreso del sector agrario, cayó a los niveles de fines del siglo XIX. La producción manufacturera, cayó al nivel de 1913. La construcción y las actividades mineras cayeron al nivel de 1908. Para la inmensa mayoría de la población, décadas de rápido crecimiento económico fueron totalmente borradas. No obstante, la crisis deflacionaria, no terminó en una violenta revolución, y esto en parte, porque  la clase alta, los grandes empresarios, los clérigos y la intelectualidad; se mantuvieron sólidamente detrás del sistema económico liberal y el proceso constitucional. Pero lo más importante de todo, fue que el gobierno nacional del presidente Roosevelt, atacó la depresión en forma masiva, sólida y sostenida a comienzos de 1933. El gigantesco progreso económico, producido por el “nuevo trato” y las inmensas inversiones en infraestructura que crearon millones de empleos bien pagados, fueron los verdaderos salvadores del país. Ya no fue posible culpar al gobierno por la horrible crisis. Así los pobres, la inmensa mayoría, ya no pudieron achacar la crisis a la clase política. También a los sectores empresariales ya no se les pudo acusar de indiferencia y falta de solidaridad y patriotismo, y particularmente de hostilidad hacia los pobres. En conclusión, es debido a la rápida y eficiente acción del presidente Roosevelt, que se pudo evitar una desastrosa revolución.([iii])

         Otro autor fundamental en el tema de la teoría de la revolución es el profesor Crane Brinton. Este autor escribió el famoso libro titulado: Anatomía de la Revolución. Aquí Brinton describe algunas uniformidades y regularidades que se dan en todas las revoluciones exitosas. Entre ellas está la revolución inglesa del siglo XVII, la revolución estadounidense del siglo XVIII, la revolución francesa también del siglo XVIII y la revolución rusa de principios del siglo XX. Brinton señala que en todas estas revoluciones, se dan aspectos y características comunes.

         De acuerdo a este autor, las siete características comunes son las siguientes; primero, la revolución exitosa se produce en países que están en un acelerado proceso de modernización socioeconómica. La revolución nace de una sólida esperanza en un mundo mejor y su filosofía es esencialmente optimista. Segundo, hay un severo antagonismo de clases. Este odio sale de individuos que tienen un ingreso básico que sólo le permite satisfacer sus necesidades esenciales, y con odio observa la corrupción e imperfecciones éticas de una elite privilegiada que goza de las riquezas del país. Hay una profunda envidia de la inmensa masa pobre hacia la pequeña minoría rica. Por su parte, hay un profundo desprecio y discriminación de los ricos hacia los pobres. Tercero, se produce la disensión de los intelectuales. Los profesores, los periodistas, los artistas, los profesionales, los clérigos y los estudiantes; se dan cuenta que la corrupción de la elite no tiene remedio, y con rabia se vuelven contra ella. Algunos de los intelectuales, pasan a ser los líderes de la revolución. Cuarto, la maquinaria del gobierno y su administración pública, es desastrosamente ineficiente. Se ha fallado en la modernización de las instituciones estatales y ellas no funcionan para la mayoría y solo sirven para entregar bienes y servicios a la elite gobernante. El Estado ha caído a nivel de “Estado fallido”. Las nuevas condiciones económicas adversas, crean una tensión intolerable en la maquinaria gubernamental y ella colapsa y se paraliza.  Quinto, la vieja y corrupta clase dirigente, empieza a dudar de si misma y pierde fe en las tradiciones y hábitos de su clase. Una gran cantidad de individuos de la elite, tienen vidas inmorales y corruptas y no se molestan en ocultarlas. Y aún peor, muchos de ellos tienen conductas criminales que el Estado no sanciona. Todo esto hace que la clase dominante, pierda sus habilidades políticas y se transforme en una clase de ineptos, que cometen error tras error. Sexto, la “fiebre” de la revolución o periodo crítico, comienza cuando en desesperación, se cometen graves errores financieros.* El peso de la deuda financiera es demasiado grande y la elite comete garrafales torpezas, debido a la falta de recursos económicos. Los intentos que el gobierno hace por destruir a los revolucionarios, no funcionan y la represión fracasa estrepitosamente.

*El caso clásico de error financiero garrafal, fue el famoso “corralito” bancario en Argentina, que eventualmente permitió la llegada del populismo a ese país.

Séptimo, la falta de inteligencia política en el mal uso de la fuerza militar, sella el destino de la corrupta elite. El control del gobierno sobre sus tropas es deplorable. Las tropas luchan sin entusiasmo y muchos soldados se rinden o desertan, otros se acobardan y cometen estupideces. Así el gobierno es derrocado, ya que pierde su habilidad para hacer uso adecuado de su poder militar y también de su poder represivo policial. Muchos soldados desertan y se pasan al bando revolucionario.

         Para Brinton, la primera condición, o sea el largo proceso de modernización económica y que de repente se interrumpe, constituye lo que se llama, condiciones objetivas de la revolución, No obstante, las otras seis condiciones previamente descritas, se han denominado, las condiciones subjetivas de la revolución.([iv])

         Finalmente, el profesor Samuel P. Huntington, desarrolló con claridad, la crucial importancia que tiene el tema relacionado, con la buena o mala organización que demuestra tener la elite revolucionaria. Este tema es discutido en el ensayo titulado “Desarrollo Político y Decadencia Política”. Huntington señala que  la eficiente organización política del movimiento revolucionario, es vital para obtener el éxito. Huntington inicia su trabajo citando a De Tocqueville ‘entre las leyes que rigen a las sociedades humanas, hay una que es la más precisa y clara que todas las otras. Si los hombres esperan permanecer civilizados o llegar a ser civilizados, el arte de asociarse y coordinarse juntos, debe crecer y mejorar en la misma medida en que crece la igualdad’. En otras palabras se señala, que la capacidad de administración, organización y gestión, es aquí vital.  Esta fundamental idea de la excelente organización revolucionaria, como pre requisito para la rebelión, se vuelve a destacar, cuando Huntington señala textualmente: “En algunos pocos países africanos, el partido nacionalista revolucionario, fue la única organización moderna, que existía antes de la lucha por la independencia. El partido era bien organizado. Las condiciones de lucha política y la extrema dedicación de la elite superior del partido, como instrumento principal del cambio político, hizo que la elite revolucionaria diera sus mejores energías y recursos a la inmensa tarea de construir una organización revolucionaria sólida, responsable y eficaz. Ella fue así capaz de realizar una excelente actividad revolucionaria, disciplinada y capaz de responder con rapidez y eficacia a las directrices que venían desde arriba. De esta forma el partido revolucionario, pudo guiar con éxito y explotar efectivamente los profundos sentimientos de insatisfacción y odio que venían de las masas. Toda esta buena organización, permitió eventualmente el éxito de la revolución.” ( [v])

         Esta capacidad de los líderes revolucionarios de excepción, de transformar un masivo, heterogéneo y desordenado movimiento revolucionario, en una bien aceitada máquina revolucionaria, en otras palabras en una verdadera institución; es una condición sine qua non, para el triunfo de toda actividad revolucionaria.  La necesidad imperiosa de institucionalizar el movimiento revolucionario, ha sido ignorada por una gran cantidad de líderes revolucionarios. Este fatal fenómeno, en parte explica, el generalizado fracaso de muchos movimientos revolucionarios a través del planeta. Revoluciones que tienen las condiciones objetivas suficientes para ganar, siempre se han perdido debido a la ausencia de esta fundamental causa subjetiva.

         En este sentido es necesario e importante, enfatizar las enormes capacidades administrativas y de liderazgo que tuvieron Lenin, Mao Tse-tung, HồChí Minh y Fidel Castro.  La capacidad administrativa, incluyendo la planificación, presupuestación, organización, dirección, coordinación, evaluación y control, que estos cuatro líderes tuvieron y pudieron imprimir en sus respectivos movimientos revolucionarios; son fundamentales para entender el éxito de la revolución rusa, china, vietnamita y cubana. No cabe duda que estos líderes fueron capaces de transformar desordenados movimientos revolucionarios en sofisticadas y poderosas instituciones revolucionarias que en pocos años de lucha armada lograron destrozar los ejércitos regulares de sus enemigos reaccionarios.

         Volviendo al presente, o sea la situación existente ahora en el año 2017, es necesario recordar que el planeta ha gozado, de un largo periodo de crecimiento constante a partir de la década de los años 80 del siglo pasado. No obstante, todo esto cambió radicalmente, a finales de la primera década del siglo XXI, Una gigantesca recesión y crisis financiera, atacó al planeta. Primero cayó Estados Unidos entre el 2007 y 2009, luego esta crisis atacó a Europa entre el 2010 y el 2012. Finalmente se desencadenó, sobre el tercer mundo en el año 2015 y aún está en pleno desarrollo hasta la fecha.

         Esta enorme crisis que ya lleva 10 años, ha tenido dos efectos importantes: primero, ha subido los ingresos y la riqueza de la elite mundial a niveles estratosféricos, y al mismo tiempo, ha reducido los ingresos y la riqueza de las masas populares de América, Europa y África. Esto ha provocado un gigantesco remezón en las conciencias de las masas de clase media y clase proletaria de los países ricos de occidente. Las masas populares han despertado gradualmente, del sueño de la falsa conciencia.([vi]) Conciencia que las elites impusieron en sus mentes después de la caída de la Unión Soviética. A partir de los años 90 del siglo XX, la idea de que la globalización, iba a producir riqueza para todas las clases sociales de occidente, ha caído destrozada por la triste y cruel realidad.

         En Estados Unidos, el sector manufacturero del medio oeste y también llamado, el gran cinturón industrial, y que concentraba la industria pesada del país, se ha convertido en un gran cinturón, oxidado y decadente.  Decenas de miles de fábricas se han cerrado, las instalaciones fabriles se han arruinado y también las ciudades que albergaban a los millones de obreros que ya no tienen trabajo. Todo esto ha producido una pérdida de decenas de millones de bien pagados puestos de trabajo. Estos trabajos han emigrado preferentemente a Asia, pero también a América Latina y África, que han gozado de un potente proceso de industrialización.

         En Europa Occidental ha pasado un fenómeno similar. Aún cuando el desastre mayor se ha producido en la cuenca del Mediterráneo. Ahora, el sur de Europa, está conformado por una serie de países arruinados, tales como Grecia, Portugal, España, Italia y Francia.  En todos estos países el desempleo ha subido a niveles altísimos, particularmente para los más jóvenes. Millones de seres humanos se encuentran sin trabajo y sin ingreso adecuado. Toda esta catástrofe social que ha afectado a la civilización occidental, ha producido un profundo sentimiento de lo que los sociólogos llaman “privación relativa”. La clase media y trabajadora se compara con el estándar de vida que tienen las elites que los gobiernan y descubren que existe un abismo en la distribución del ingreso y la riqueza. Las ricas elites gozan de un ingreso, riqueza y estándar de vida, nunca antes alcanzado en el historia de la humanidad. La alta burguesía estadounidense y europea, (los dueños de bancos, corporaciones multinacionales y sus ejecutivos y empleados) tienen un estándar de vida, que la nobleza europea de siglos anteriores jamás imaginó. Muy por el contrario, las masas trabajadoras, hoy día tienen un estándar de vida, inferior al que tuvieron sus padres y abuelos en los años 70 del siglo XX.

         Ya van más de 10 años, en que las masas populares son severamente castigadas en occidente, y es así como se está llegando a un punto crítico, académicos de prestigio, predicen que es probable que estalle una revolución.  Las condiciones objetivas de la revolución ya están dadas. En otras palabras, existe para las masas populares, una crisis económica que los castiga duramente y esta crisis ya lleva más de 10 años de duración. Por el momento, las masas populares, han optado, por una solución pacífica a su gravísimo problema existencial. A través del voto popular, están tratando de poner término a sus miserias. Es así como se explica el voto para salirse de la Comunidad europea y que tuvo efecto en el Reino Unido. También este fenómeno explica, la elección de Donald Trump en los Estados Unidos en el año 2016.

         Si las elites reaccionarias en desesperación, tratan de manipular el voto popular en las próximas elecciones en Holanda, Francia, Alemania e Italia, y además de eso implementan políticas represivas contra las marchas, huelgas y otras manifestaciones populares; entonces la parte europea de occidente, estará entrando en la fase proto-revolucionaria. Si las elites globalizantes, tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental, deciden aplastar el descontento popular con represiones masivas, y a consecuencia de ello mueren cientos de manifestantes, entonces la situación social llegará a su punto de ebullición final. Ante esto, los intelectuales horrorizados por la política represiva desertarán de la elite y pasarán a dirigir la movilización popular de características francamente revolucionarias.

         Es probable que se repitan así las masacres reaccionarias que mataron obreros y campesinos en Francia en el siglo XVIII, y también mataron obreros y campesinos en los últimos años del régimen zarista. El terror reaccionario será así respondido por el terror revolucionario de masas afiebradas. De este modo se cumplirán cada una de las condiciones subjetivas de la revolución.

         En Estados Unidos, el Presidente Trump, pretende resolver el enorme problema del desempleo real y de los bajos salarios, mediante un apoyo masivo al sector privado estadounidense. Se pretende realizar una reforma tributaria que baje significativamente los impuestos al capital. Todo esto con la esperanza que los capitalistas, inviertan y creen nuevos puestos de trabajo en los Estados Unidos. No obstante, es probable que debido a la alta corrupción ética del empresariado estadounidense, estas medidas sean insuficientes y ellas fracasen. El empresariado de hoy día, no es el empresariado ético y patriótico que trabajó con el presidente Franklin Delano Roosevelt en los años 30 del siglo XX. Debido a todo esto, es que el presidente Trump. Debe estar preparado para reiniciar la reconstrucción de Estados Unidos, usando empresas y empresarios estatales. Las bibliotecas de las universidades estadounidenses, están llenas de documentos, donde se analiza y discute el enorme esfuerzo estatal, que se inició con el “nuevo trato” del año 1933.  Las carreteras, puentes, aeropuertos, puertos, obras de electrificación masiva, gaseoductos, oleoductos, y reconstrucción de ciudades, se hicieron con empresas públicas. La más emblemática de todas ellas, fue la TVA (Tennessee Valley Administration). Este es el camino que el presidente  Trump debería seguir. El poner fe en el sector privado actual es un gigantesco riesgo que no se puede correr. Si el presidente Trump fracasa en su esfuerzo por transformar a Estados Unidos, nuevamente en la “ciudad brillante en la cima de la montaña”, entonces el peligro que estalle una violenta revolución habría aumentado significativamente.

F. Duque Ph.D.
Cientista Político
Puerto Montt
28 de febrero de 2017

*Esta falsa conciencia son las creencias, ideas y esperanzas que la elite ha sido capaz de inculcar en la clase explotada. Así el esclavo, no defiende sus intereses, sino los intereses del amo. En Chile, esto se llamó el famoso “peso de la noche”. Este tema fue particularmente desarrollado por Diego Portales y lo usaba para explicar la extrema pasividad del pueblo chileno.

**Se podría argumentar que algo parecido le sucedió a la revolución con empanadas y vino tinto que experimentó Chile entre 1970 y 1973.


[i]Alexis de Tocqueville. The Old Regime and the French Revolution. Harper & Bros. New York, 1856, pg. 214

[ii]Karl Marx y Frederick Engels “Wage Labor and Capital” Selected Works in two Volumes Foreign Languages Publishing House, Moscow 1955, vol. 1 pg. 94

[iii]James C. Davies, “Toward a Theory of Revolution” en: R.C. Macridis y E. Brown Comparative Politics; The Dorsey Press,  Illinois, (3rd.  Edition) 1968 pgs. 629 – 642

[iv]Crane Brinton, “The Anatomy of Revolution” en   Macridis y   Brown Comparative Politics Ob. Cit. pgs. 608 – 620

[v]Samuel P. Huntington “Desarrollo Político y Decadencia Política” en Macridis y  Brown ComparativePoliticsOb. Cit. pgs. 521 – 538

[vi]Steven Lukes, Power the Radical View, 2nd. Edition Palgrave MacMillan, New York, 2005 pgs. 144 – 151.

1. E.C. Banfield, The Moral Basis of a Backward Society, The Free Press, Glencoe Illinois 1958

 

Publicada en el Diario El Clarin, el miércoles 8 de marzo de 2017.

Disponible en: http://www.elclarin.cl/web/crisis-sistemica/21642-la-crisis-de-la-civilizacion-occidental-y-la-teoria-de-la-revolucion.html

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